After the fall of Bashar al-Assad, dozens of bodies with signs of torture were found in a prison in Syria.
Rebeldes sirios abrieron distintos centro de detención y descubrieron los cuerpos. Una de las cárceles más simbólicas se estima que llegó a albergar a 20 mil detenidos.

Decenas de cuerpos torturados.
Hasta el domingo 8 de diciembre, cuando Bashar al Assad aún tenía el poder en Siria, la prisión de Saydnaya era gestionada por la Policía Militar. Tras la toma de Damasco por parte del grupo islamista Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham o HTS, en árabe) al saberse que Al Assad había dejado el país, la prisión fue una de las que se abrió en distintas ciudades para que la Defensa Civil siria, reconocida por usar cascos blancos, entrara en ellas.En el caso de la prisión de Saydnaya, se estima que albergaba entre 10 mil y 20 mil detenidos, de acuerdo con Amnistía Internacional. Por otro lado, en un hospital cercano a Damasco se encontraron otras decenas de cuerpos con señales de tortura, según pudo saber AFP.
Los cadáveres estaban en bolsas con números y, en algunos casos, con nombres. ”Abrí la puerta de la morgue con mis manos, fue una imagen espantosa: había unos 40 cadáveres apilados con horribles signos de tortura”, dijo Mohamed al Hajj, quien forma parte de una facción rebelde del sur de Siria. Hajj presentó fotos a la agencia de noticias en las que se ven cuerpos con ojos y dientes arrancados, hematomas y sangre salpicada.

Diab Serriya, cofundador de la Asociación de Detenidos y Desaparecidos de la Prisión de Saydnaya (ADMSP), dijo a AFP que los cadáveres podrían ser presos de esa cárcel. ”Los cuerpos eran enviados (al hospital) desde Saydnaya o del Hospital Tishrin, y de Harasta eran transferidos a fosas comunes”, agregó. Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, al menos 60.000 personas murieron bajo tortura o debido a las condiciones en los centros de detención.A estas imágenes se suman los videos de cientos de sirios regresando al país por la ruta. Bashar al Assad heredó el poder de su papá, Háfez al-Ásad. Tras 53 años en el gobierno y la guerra civil de la última década, se estima que al menos 12 millones de sirios habrían emigrado. De acuerdo con información de medios rusos, que citan al Kremlin, Bashar Al Assad y su familia están asilados en Moscú.


