La multinacional sueca pone fin a la fabricación nacional de electrodomésticos en Santa Fe. La compañía mantendrá las marcas Electrolux y Gafa en el mercado local, mientras crece la tensión por el impacto laboral sobre 180 trabajadores.
ROSARIO. En un nuevo giro para el entramado industrial argentino, la multinacional de electrodomésticos Electrolux oficializó el cierre definitivo de su planta de producción ubicada en Rosario, provincia de Santa Fe. A partir de este sábado 26 de septiembre, la compañía abandona de forma integral la fabricación nacional de línea blanca para concentrar su modelo de negocios en la comercialización de artículos 100% importados.
La medida marca el cese de la actividad fabril del establecimiento rosarino, en el que se ensamblaban e industrializaban tradicionalmente heladeras, freezers y lavarropas. Pese al apagado de sus motores productivos, la firma confirmó que no se retirará del mercado argentino: mantendrá activas sus dos marcas insignia en el país —Electrolux y Gafa— abasteciendo la demanda a través de su red global de manufactura.
Un cierre tras dos años de reestructuración.
La decisión de bajar las persianas del polo industrial santafesino responde a una revisión estratégica de la huella industrial del grupo en la región. Según argumentó la empresa, el traspaso hacia un esquema de abastecimiento desde plantas del exterior busca optimizar la eficiencia, fortalecer la competitividad operacional y asegurar la sustentabilidad del negocio a largo plazo.
El desenlace de la planta de Rosario no fue intempestivo, sino el cierre de un proceso de contracción paulatina:
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Durante 2025: La empresa recurrió a la suspensión recurrente de turnos de trabajo y al lanzamiento de esquemas de retiros voluntarios.
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Durante 2026: Se avanzó con la discontinuación progresiva de líneas completas de montaje, proceso que culminó con el cese total de la producción.
Incertidumbre laboral y futuro de los empleados.
El foco de mayor preocupación está puesto en el personal. Electrolux emplea a aproximadamente 300 personas a nivel nacional, de las cuales unas 180 se desempeñaban en el predio fabril de Rosario.
Estimaciones preliminares indican que alrededor de 100 trabajadores podrían ser desvinculados de manera directa. Aunque la cifra final no fue oficializada por la firma, voceros de la multinacional aseguraron que el proceso de reestructuración se ejecutará en estricto cumplimiento con la legislación laboral vigente y prometieron brindar programas de acompañamiento durante la transición.
Por el momento, no se precisaron los términos económicos de las indemnizaciones ni el destino que se le dará al predio fabril, que dejará de operar definitivamente como centro de manufactura.
Mantenimiento de marcas y servicio de postventa.
Para el consumidor final, la empresa remarcó que las operaciones comerciales continuarán sin interrupciones. La red de distribución, el soporte técnico oficial, los servicios de garantía y el suministro de repuestos seguirán funcionando con normalidad.
La única modificación estructural radica en el origen de los artefactos: los lavarropas, heladeras y freezers comercializados en las tiendas argentinas pasarán a ser producidos íntegramente en las plantas internacionales de la red de Electrolux.
Redacción: Nova Comunicaciones.


