El infierno se vive a plena luz del día. Hartos de la inacción policial y judicial, los frentistas se comunicaron con este medio para visibilizar una realidad que los aterra y los acorrala a diario.
GUALEGUAYCHÚ.
La impunidad parece haber encontrado su lugar en la calle Rawson, donde los vecinos conviven diariamente con el miedo, la violencia y la desidia estatal. A través de un desesperado mensaje llegado a la redacción de NOVA, los frentistas decidieron romper el silencio y denunciar lo que las autoridades se niegan a ver: un búnker donde operan redes de narcotráfico, prostitución y delincuencia.
“Felicitaciones NOVA por decir lo que nosotros no podemos por miedo. […] Saluditos y gracias por decir las cosas como son” — Fragmento del mensaje enviado por un vecino que prefirió resguardar su identidad.
El calvario de todos los días.
De acuerdo con el crudo relato de los habitantes del barrio, el domicilio señalado funciona como un epicentro del delito. Las postales diarias que deben soportar quienes viven en los alrededores son escalofriantes e incluyen:
Venta de drogas y robos: El lugar atrae a la delincuencia, convirtiendo al barrio en una “zona liberada”.
Prostitución y trata: Los vecinos denuncian ver constantemente a “mujeres llorando, flacas” y en un evidente estado de vulnerabilidad, lo que sugiere posibles redes de explotación.
Violencia en la vía pública: Las peleas y disturbios son moneda corriente a cualquier hora del día.
Robo de servicios: Para colmo de males, los responsables del búnker operan en la total ilegalidad estructural, ya que se encuentran “colgados de la luz”.
Frente a un colegio y con total impunidad.
El dato que mayor indignación y alerta genera es la ubicación de este foco delictivo: está situado exactamente enfrente de un establecimiento educativo. Diariamente, cientos de niños, niñas y adolescentes quedan expuestos a este escenario de degradación social, violencia y narcotráfico mientras asisten a clases.
A pesar de la gravedad de los hechos, el letargo institucional es absoluto. “Hemos hecho denuncias y no pasa nada”, se lamentó la fuente vecinal. La falta de respuestas por parte de las fuerzas de seguridad y la Justicia no hace más que alimentar las sospechas de los frentistas sobre una posible complicidad o, en el mejor de los casos, una inoperancia alarmante.
Mientras las denuncias se acumulan en cajones vacíos, los vecinos de calle Rawson siguen esperando que el Estado se haga presente antes de que esta bomba de tiempo termine en una tragedia irreversible. Desde NOVA continuaremos dándole voz a quienes, por temor a represalias, no pueden gritar lo que padecen.
Redacción: Nova Comunicaciones.


