Con el oficialismo encaminado a sostener la fórmula Frigerio–Alicia Aluani, el peronismo enfrenta una carrera contra reloj para definir candidaturas, ordenar sus disputas internas y construir una propuesta competitiva. Tras la salida de Rosario Romero de la carrera por la gobernación y el retroceso de otras figuras que sonaban para encabezar el espacio, al final Juan José Bahillo sería confirmado esta semana como el candidato para representar al PJ, mientras que Domingo Daniel Rossi, desde su espacio Hacer Futuro, busca consolidar una alternativa propia. Con el cierre de listas previsto para marzo, la discusión electoral amenaza con trasladarse directamente a las negociaciones entre las distintas líneas partidarias, sin una instancia de primarias que permita resolver las diferencias en las urnas.
El calendario electoral comienza a convertirse en uno de los principales condicionantes de la política entrerriana. Según las previsiones que circulan en los ámbitos políticos, el proyecto para suprimir las PASO sería presentado el viernes 13 de noviembre, lo que abriría una nueva etapa de discusión parlamentaria sobre las reglas con las que se elegirá a las autoridades provinciales el próximo año. La iniciativa del gobierno de Frigerio no se limita a modificar el mecanismo de selección de candidatos: combinada con el adelantamiento de las elecciones a mayo, reduce considerablemente el tiempo disponible para negociar alianzas, resolver candidaturas y organizar las campañas.
La consecuencia más inmediata se sentirá en el Partido Justicialista, que todavía debe resolver diferencias entre sus dirigentes, sectores territoriales e intendentes. Sin PASO y con la obligación de cerrar las listas en marzo, el peronismo tendrá que encontrar acuerdos internos en un plazo mucho más corto que el habitual. La discusión no pasa solamente por quién será el candidato a gobernador, sino también por la integración de las nóminas legislativas, la representación de cada departamento y el reparto de lugares entre los distintos sectores. La pelea por los lugares en las listas puede convertirse en uno de los conflictos centrales de la interna justicialista.
En el oficialismo, en cambio, el panorama aparece más ordenado en lo que respecta a la fórmula provincial. Todo indica que Rogelio Frigerio buscará la reelección acompañado por la vicegobernadora Alicia Aluani, con quien mantiene una relación política que, hasta el momento, no exhibió grandes fisuras públicas. La continuidad de ambos permitiría al espacio gobernante concentrar sus esfuerzos en la construcción territorial y en la definición de las candidaturas para la Legislatura y los municipios. Sin embargo, la aparente tranquilidad de la fórmula no significa que estén resueltos todos los casilleros: la elección de los candidatos locales y legislativos será decisiva para sostener el armado oficialista en cada departamento.
Del lado peronista, la definición de la candidatura a gobernador sigue rodeada de interrogantes. La posibilidad de que Rosario Romero encabezara el proyecto provincial perdió fuerza, mientras que José Eduardo Lauritto, intendente de Concepción del Uruguay, dejó de aparecer como una opción firme para esa responsabilidad. A su vez, Guillermo Michel, uno de los dirigentes que había adquirido protagonismo en el último turno electoral nacional, habría decidido reservar sus aspiraciones para 2031, en lugar de involucrarse en una competencia que exige definiciones inmediatas.
Ese escenario abrió espacio para Juan José Bahillo, exministro y dirigente de Gualeguaychú, cuyo nombre comenzó a tomar fuerza como candidato del PJ a la gobernación. Pero una candidatura no se consolida solamente con una definición de la conducción: deberá superar las resistencias de los distintos sectores, garantizar una representación equilibrada en las listas y ofrecer una propuesta que logre diferenciarse de la gestión provincial. El desafío de Bahillo será construir una candidatura de unidad en un partido que todavía no resolvió cómo procesar sus diferencias.
Uno de los interrogantes que permanece abierto es quién acompañaría a Bahillo en la fórmula, aunque desde la mesa chica del PJ dejaron trascender que uno de los nombres es el de Sonia Velázquez, quien se desempeñó como ministra de Salud durante el gobierno de Gustavo Bordet. Su eventual incorporación sería una señal de la búsqueda de respaldo entre dirigentes con experiencia en la administración provincial y sectores del peronismo que conservaron vínculos con la gestión anterior. Por ahora, sin embargo, la posibilidad de que Velázquez sea candidata a vicegobernadora debe leerse como una fuerte versión y no como una confirmación oficial.
Mientras el peronismo intenta ordenar su esquema provincial, Domingo Daniel Rossi mantiene su propia apuesta electoral desde Hacer Futuro. El intendente de Santa Elena busca instalarse (con una compañera de formula que saldria de una dirigente de Concepcion del Uruguay o Concordia) como una alternativa dentro del universo opositor y disputar un espacio que no necesariamente quedará subordinado a las decisiones de la conducción formal del PJ. Su participación agrega un elemento de incertidumbre al escenario: el peronismo podría llegar a mayo con más de una expresión electoral si no logra un acuerdo que reúna a los distintos sectores. Para Rossi, el desafío será transformar su posicionamiento político en una estructura capaz de competir en toda la provincia y no solamente en los territorios donde cuenta con mayor reconocimiento.
La disputa por las intendencias será otro frente de negociación para el peronismo entrerriano. En Concordia, el armado justicialista todavía debe resolver quién encabezará la propuesta municipal, aunque una de las alternativas que circulan apunta a que Ángel Giano sea el candidato a intendente, acompañado por Leticia Ponzinibbio, esposa del exintendente Enrique Cresto, como candidata a viceintendenta. La posibilidad de esa fórmula permitiría mantener al sector de Cresto dentro de un eventual esquema de gobierno municipal, en medio de las negociaciones por el reparto de espacios y la representación de las distintas líneas internas. Mientras tanto, en el oficialismo provincial, el nombre de Francisco Azcué aparece como referencia de la actual gestión local. Por su peso electoral y su influencia en la política entrerriana, Concordia será una pieza clave en la disputa provincial, las definiciones municipales pueden condicionar acuerdos legislativos, ordenar o profundizar las diferencias internas y determinar cuánto respaldo territorial conseguirá cada aspirante a la gobernación.
En Gualeguaychú, en tanto, Mauricio “Palito” Davico se perfila como la principal figura del espacio alineado con Rogelio Frigerio, aunque todavía no confirmó si buscará la reelección en 2027. En declaraciones recientes, el jefe comunal aseguró que está concentrado en la gestión y que aún no tomó una decisión sobre su futuro electoral. Su proyección, sin embargo, despierta interés dentro del oficialismo, tanto por su peso territorial como por sus vínculos con sectores libertarios. Davico podría volver a competir por la intendencia si finalmente decide buscar un nuevo mandato.
También permanece abierta la discusión por la sucesión municipal en Paraná. En el oficialismo provincial todavía no hay una definición pública concluyente sobre quién será el candidato a intendente que represente al espacio de Frigerio. La elección de ese nombre será especialmente importante porque no se trata solamente de disputar la capital entrerriana, sino de proyectar una figura con capacidad de construir poder territorial y convertirse en una referencia para el futuro político de la provincia. En el horizonte de 2031, la sucesión comienza a pesar en las conversaciones internas, aunque todavía no exista una candidatura consolidada.
En la capital provincial, las mediciones que circulan en el escenario político ubicarían a Frigerio entre las figuras con mayor nivel de reconocimiento y a la intendenta Rosario Romero con un posicionamiento competitivo en Paraná. Además, el desempeño de ambos no se trasladaría automáticamente a sus respectivos espacios: Romero podría competir por la continuidad municipal con una candidatura provincial del PJ distinta de la suya, mientras que Frigerio todavía debe resolver quién encabezará la propuesta oficialista para la intendencia.
A pesar de las diferencias partidarias, la relación institucional entre Frigerio y Romero no se caracteriza por una confrontación permanente. Ambos mantienen canales de diálogo en asuntos de gestión, una circunstancia que podría facilitar acuerdos puntuales durante la campaña sin borrar las diferencias entre sus proyectos políticos. Esa convivencia introduce una particularidad en el mapa electoral de Paraná: la competencia por el poder provincial y municipal puede ser intensa, pero no necesariamente estará acompañada por un enfrentamiento personal entre quienes hoy ocupan la Gobernación y la Intendencia.
En cuanto a las candidaturas legislativas, todavía hay movimientos por definir. En el oficialismo y en el PJ se espera que los acuerdos departamentales tengan un peso determinante en la conformación de las listas de diputados y senadores provinciales. En el departamento Paraná, las versiones políticas mencionan la posibilidad de que intendentes con llegada a la capital sean considerados para una candidatura al Senado provincial, aunque por el momento no hay nombres confirmados que permitan presentar esa alternativa como una decisión tomada. La misma lógica de negociación se repetirá en otros distritos, donde los dirigentes buscarán asegurar representación y preservar su influencia dentro de cada espacio.
Concordia volverá a ser un territorio clave en esa negociación. El peso electoral del departamento y su gravitación dentro del peronismo lo convierten en una pieza central para cualquier armado provincial. En ese contexto, la posición de Gustavo Bordet, exgobernador y actual diputado nacional, también está bajo observación. Si bien su nombre fue relacionado con distintas posibilidades electorales, entre ellas una eventual candidatura al Senado, también circula la alternativa de que encabece la lista de diputados provinciales. Esa opción le permitiría mantener una presencia central en la Legislatura, aunque la definición dependerá de las negociaciones internas y de la estrategia que finalmente adopte el peronismo.
En Gualeguaychú, el armado electoral también estará atravesado por las decisiones provinciales. La trayectoria de Bahillo en ese departamento le ofrece una base política propia, pero no garantiza por sí sola un respaldo homogéneo de todo el peronismo. En el oficialismo, por su parte, la construcción de candidaturas deberá articular la estrategia provincial con las realidades locales. La rapidez del calendario obliga a que esas conversaciones comiencen antes de que estén resueltas todas las disputas por la fórmula, una situación que puede acelerar acuerdos, pero también profundizar los desacuerdos.
El punto decisivo llegará con la presentación de las listas. Si se confirma el cronograma que se viene manejando, marzo será el mes límite para ordenar las candidaturas, en una carrera que tendrá a mayo como horizonte electoral. Los plazos concretos dependerán del calendario oficial y de las disposiciones legales que se aprueben, pero la señal política es clara: los partidos tendrán menos margen para postergar decisiones. La eventual eliminación de las PASO quitaría la instancia en la que los votantes podían dirimir las diferencias entre precandidatos de un mismo espacio y trasladaría esa definición a las mesas de negociación partidaria.
Por eso, el proyecto que Frigerio prevé enviar a la Legislatura en poco más de 15 días será mucho más que una discusión técnica sobre el sistema electoral. Su tratamiento puede alterar el equilibrio entre las conducciones partidarias, los intendentes y los dirigentes que aspiran a integrar las listas. Para el oficialismo, la ventaja estará en la posibilidad de trabajar sobre una estrategia definida con anticipación; para el peronismo, el problema será resolver en pocas semanas las diferencias que hasta ahora no encontraron una salida común.
Entre el adelantamiento electoral, la eliminación de las PASO y el cierre de listas previsto para marzo, Entre Ríos se encamina hacia una campaña con menos tiempo para negociar y más presión sobre cada decisión política. Frigerio buscará sostener la continuidad de su gestión, mientras el PJ deberá resolver si logra unificar su propuesta detrás de Bahillo o si la disputa interna termina multiplicando las candidaturas. Con Rossi trabajando en un espacio propio y las principales intendencias todavía sujetas a negociaciones, el mapa electoral de 2027 empieza a dibujarse bajo una premisa: quien no consiga ordenar su estructura a tiempo llegará a mayo con una desventaja difícil de remontar.
Fuente: El Portal de Ricardo David.


