Una investigación científica publicada en Geophysical Research Letters atribuye la apertura de una polinia de casi 90.000 km² en la bahía de Breid a una rara combinación de ríos atmosféricos, vientos intensos y el ascenso de aguas profundas más cálidas.
Durante el invierno antártico, el mar se congela y la capa de hielo actúa como un escudo protector entre el océano y la atmósfera. Sin embargo, en agosto de 2024 ese escudo cediós de forma drástica en la bahía de Breid, en la Antártida Oriental, donde se abrió una brecha de agua libre de hielo de 89.121 kilómetros cuadrados —una superficie equivalente a la de Portugal— en plena temporada invernal.
El fenómeno, conocido técnicamente como polinia de mar abierto, fue analizado por un equipo de investigadores tras reconstruir el evento con imágenes satelitales, sensores oceánicos, datos climáticos de más de cuatro décadas y mediciones in situ. En los 45 años de observación satelital continua (desde 1979), nunca se había registrado una abertura de estas características en esa bahía durante el invierno.
De un 97% a un 25% de hielo en menos de un mes.
La desaparición de la masa helada no ocurrió de forma instantánea, sino mediante un proceso acelerado:
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Inicios de julio de 2024: La bahía de Breid mantenía una cobertura de hielo habitual del 97%.
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17 de julio en adelante: El hielo comenzó a retroceder a una velocidad inusual, reduciéndose al 25% en menos de dos semanas.
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4 de agosto: Aparecieron tres manchas de agua abierta visibles desde el espacio.
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10 de agosto: Las manchas se unieron y alcanzaron su pico máximo de 89.121 km².
Aunque a partir de esa fecha el proceso comenzó a invertirse y el mar volvió a congelarse gradualmente, el evento marcó un hito histórico para la región.
Ataque combinado: calor desde el aire y desde el fondo del mar.
Los científicos determinaron que el fenómeno fue el resultado de una confluencia simultánea de factores atmosféricos y oceánicos:
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Ríos atmosféricos sin precedentes: Una cadena de seis ríos atmosféricos transportó aire cálido y húmedo desde los trópicos hacia el polo entre julio y agosto. Este aire llegó con anomalías térmicas extremas, registrando temperaturas de hasta 17 °C por encima del promedio histórico.
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Succión de Ekman y agua profunda cálida: Los vientos intensos asociados a las tormentas empujaron el agua fría de la superficie hacia afuera. Esto provocó el ascenso de una masa de agua submarina conocida como Agua Circumpolar Profunda Superior, más cálida y salada, que derritió el hielo desde abajo.
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Ola de calor marina: La superficie del agua registró 0,6 °C por encima de la media entre el 23 de julio y el 14 de agosto, un margen de temperatura suficiente para impedir la recongelación rápida aun cuando los vientos perdieron fuerza.
Las mediciones directas que confirmaron la presencia de este colchón cálido submarino fueron registradas por una boya oceánica y por la Expedición Internacional de Circunnavegación Costera Antártica (ICCE) 2024-25.
Un fenómeno con impacto global.
Las polinias de mar abierto alteran el intercambio de calor, gases y nutrientes entre el océano y la atmósfera, modificando los ciclos biogeoquímicos de elementos como el carbono y el nitrógeno, además de impactar sobre los ecosistemas polares dependientes del hielo.
Si bien la Antártida registra un declive sostenido en la extensión de su hielo marino desde 2016 —con mínimos históricos en 2017, 2022 y 2023—, ninguno de esos años generó una polinia en la bahía de Breid. La formación de este evento requirió niveles inéditos y simultáneos de temperatura, viento y humedad.
Los autores del informe advierten que, de continuar el calentamiento global fortaleciendo los ríos atmosféricos y aumentando la temperatura del Océano Austral, fenómenos de esta magnitud podrían volverse más frecuentes en áreas que históricamente permanecían congeladas durante el invierno.
Redacción: Nova Comunicaciones.


