El Ejército Argentino completó otra expedición de alta montaña en el Himalaya, junto al Ejército de la República de la India. Esta nueva expedición dio continuidad a la realizada en 2025 al monte Kun y permitió poner en práctica, en un escenario diferente y ante mayores exigencias, los conocimientos incorporados a partir de aquella primera experiencia.

La patrulla, integrada por nueve montañistas y un jefe de expedición, arribó a Nueva Delhi el 21 de agosto y alcanzó el campamento base el 30 de ese mes. Durante casi un mes, llevó a cabo actividades de aclimatación, preparación y ascenso en un ambiente caracterizado por la gran altura, el aislamiento y las exigencias propias de la montaña del Himalaya.

Como parte de la operación, los miembros de la patrulla realizaron más de 80 portes de carga entre los distintos campamentos, transportando víveres, combustible y equipamiento. Estos movimientos, que demandaron jornadas de seis a siete horas de desplazamiento, fueron esenciales para sostener el despliegue en ese ambiente remoto y de difícil acceso.

Las condiciones encontradas en el transcurso de la operación llevaron a modificar el planeamiento inicial. La presencia de importantes grietas en el glaciar de acceso a la ruta final del Kamet impuso adoptar medidas adicionales de seguridad y evaluar una alternativa dentro del mismo sector de montaña. En ese contexto, la expedición orientó su esfuerzo hacia el monte Abi Gamin, cuya ruta comparte un tramo significativo de aproximación con la del Kamet.

El 17 de septiembre, una primera cordada compuesta por el mayor Antoñana, el sargento ayudante Oro y el cabo primero Copa alcanzó la cumbre del Abi Gamin, a 7355 metros de altura. De este modo, los tres argentinos superaron los 7077 metros alcanzados durante la expedición al monte Kun.
Se organizó luego un segundo intento, orientado una vez más hacia el Kamet. Aunque la evaluación de las condiciones llevó a no forzar el ataque final a la cumbre, los integrantes de esta cordada llegaron a los 7150 metros, nuevamente por encima de la altura alcanzada en 2025.

Esta nueva experiencia en 2026, que exigió evaluar en todo momento las condiciones del terreno, adaptar la planificación, administrar esfuerzos y adoptar decisiones responsables, posibilitó aplicar en un escenario diferente los procedimientos adquiridos en la primera expedición argentina al Himalaya, incorporar nuevos aprendizajes y profundizar el conocimiento sobre las particularidades de las operaciones de montaña de gran altura.

El intercambio con el Ejército de la República de la India fue un aspecto relevante, puesto que la cooperación permitió acercarse a técnicas y formas de organización vinculadas con las operaciones de montaña en el Himalaya.

La expedición de 2026 constituye así una nueva etapa de un proceso iniciado con el monte Kun. La experiencia adquirida en aquel entonces hizo posible afrontar esta actividad, mientras que los aprendizajes obtenidos en la nueva expedición fortalecen aún más la preparación de las tropas de montaña del Ejército Argentino.



