El cordobés fue condenado a la pena máxima en Texas por un homicidio en 1995. Su defensa presentó este año un recurso ante la Corte Suprema alegando esquizofrenia e discapacidad intelectual.
El caso de Víctor Saldaño, el único argentino condenado a la pena de muerte en los Estados Unidos, volvió a situarse en el centro de la atención pública. A casi tres décadas de su sentencia, la situación del preso cordobés vuelve a resonar tras los recientes acontecimientos en Tennessee con Christa Pike, la convicta que sobrevivió a un intento de ejecución por inyección letal, reabriendo el debate sobre el estado de los reclusos que permanecen durante décadas en el llamado “corredor de la muerte”.
Saldaño, nacido en la provincia de Córdoba, permanece alojado en la Unidad Allan B. Polunsky, dependiente del Departamento de Justicia Criminal de Texas. Allí espera la definición de su destino final en condiciones de estricto aislamiento interior.
El crimen y la condena en Texas.
El hecho por el que fue juzgado ocurrió en 1995, cuando Saldaño secuestró y asesinó a Paul Ray King en el estado de Texas durante un robo. Un año más tarde, en 1996, la justicia norteamericana lo dictaminó culpable y le impuso la pena capital.
Desde entonces, el argentino ha cumplido 30 años de encarcelamiento continuo. El severo régimen de aislamiento en la prisión de Texas provocó un marcado deterioro en su salud física y mental. En una entrevista concedida a la cadena CNN, el propio Saldaño graficó la angustia del encierro prolongado:
“Ahorita ya no sé qué hacer, estoy desesperado, camino de un lado al otro, soy como un ratón en un cajoncito”.
La apelación ante la Corte Suprema y el estado mental de Saldaño.
A comienzos de 2026, el abogado defensor del argentino, Benjamín Wolf, elevó una presentación formal ante la Corte Suprema de los Estados Unidos solicitando una revisión integral de la sentencia de ejecución.
En el escrito judicial, la defensa argumentó que Saldaño “demostró al menos una alegación prima facie de discapacidad intelectual”. Asimismo, en declaraciones a la prensa, Wolf detalló el cuadro clínico de su representado:
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Diagnóstico previo: Saldaño padecía esquizofrenia con anterioridad a la comisión del delito en 1995.
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Agravamiento por aislamiento: La prolongada permanencia en el corredor de la muerte acentuó su cuadro de deterioro psíquico, un factor agravante en la evaluación de la aplicabilidad de la pena capital.
Paralelismo con el caso Christa Pike.
El caso de Saldaño toma un nuevo cariz tras las repercusiones generadas alrededor de Christa Pike, la reclusa del estado de Tennessee condenada por un asesinato de tinte sectario. Pike volvió a ser noticia luego de sobrevivir a la aplicación de dos dosis de inyección letal debido a una falla en el procedimiento de ejecución.
Tanto el caso de Pike como el de Saldaño ponen de relieve la compleja situación jurídica, médica y de derechos humanos que atraviesan los prisioneros con largas estadías en el corredor de la muerte en los Estados Unidos, en medio de los intentos de sus defensas por frenar las ejecuciones mediante recursos por incapacidad mental o vicios procesales.
Redacción: Nova Comunicaciones.


