Un fenómeno hídrico extraordinario transformó los saltos en imponentes murallas de agua. A pesar del riesgo y la densa bruma, cientos de turistas se agolparon en los miradores. Se activaron protocolos preventivos y el monitoreo continuo de las pasarelas.
Puerto Iguazú. Un escenario tan impactante como peligroso se registró en el Parque Nacional Iguazú tras una crecida extraordinaria del río, provocada por intensas lluvias en la cuenca alta. Según mediciones oficiales, el caudal superó los 8 millones de litros por segundo —una cifra abrumadoramente superior al promedio habitual de 1,5 millones—, convirtiendo los habituales saltos en gigantescas cortinas de agua y generando una masa de vapor que redujo sensiblemente la visibilidad en todo el área.
Asombro y prudencia en las pasarelas.
A pesar de la magnitud de la crecida y el ímpetu de la corriente, cientos de visitantes equipados con capas impermeables y teléfonos celulares se agolparon en los balcones metálicos para retratar el fenómeno.
El epicentro de la atracción volvió a ser el sector de la Garganta del Diablo, donde el agua avanzó a escasos centímetros de las estructuras. El intenso rocío y la acumulación de humedad obligaron al personal del parque a extremar las recomendaciones de seguridad para evitar resbalones o accidentes entre los turistas.
Protocolos de seguridad y pasarelas rebatibles.
Ante volúmenes hídricos de esta magnitud, las autoridades de ambos lados de la frontera activaron sus protocolos de contingencia:
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Sector Brasileño: La normativa establece la inhabilitación de la pasarela principal cuando el flujo hídrico traspasa el umbral de los 8 millones de litros por segundo.
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Sector Argentino: Se implementó una evaluación técnica tramo por tramo, priorizando la seguridad en el acceso a la Garganta del Diablo.
Un factor clave para mitigar daños durante la crecida fue el sistema de pasarelas rebatibles. Este diseño permite que, ante el empuje desmedido de la corriente o el impacto de troncos flotantes, los tramos se plieguen o cedan de forma controlada sin comprometer los pilotes ni la estructura central. Gracias a este mecanismo, no se registraron daños estructurales de gravedad.
Estado de los circuitos y recomendaciones.
El cierre total del Parque Nacional es una medida de carácter excepcional reservada para eventos de inundación extrema. Durante este episodio, los Circuitos Superior e Inferior permanecieron habilitados, permitiendo a los visitantes contemplar la majestuosidad de la crecida desde los puntos más elevados y seguros del recorrido.
El cuerpo de guardaparques reiteró el pedido de máxima cautela a los visitantes, recordando la importancia de no traspasar las barandas de contención ni acercarse a los bordes. Asimismo, advirtieron que, de persistir las precipitaciones en la cuenca superior del río Iguazú, podrían aplicarse nuevos cierres preventivos hasta que el caudal retorne a parámetros normales.
Redacción: Nova Comunicaciones.


