Hubo numerosos actos en todo el país bajo un clima de profunda división política. La policía informó la detención de ocho personas durante los bloqueos viales en Tel Aviv.
TEL AVIV.- Israel conmemoró este jueves los 1000 días del devastador ataque perpetrado por Hamas el 7 de octubre de 2023. La jornada estuvo marcada por una profunda división interna y por la intensificación de las protestas ciudadanas que exigen la creación de una comisión estatal de investigación, una medida que el gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, continúa rechazando.
A lo largo del día, se llevaron a cabo múltiples actos oficiales y manifestaciones civiles en todo el territorio para recordar a las víctimas y denunciar la gestión del Ejecutivo, tanto el día del ataque como durante los meses posteriores de conflicto.
La primera de las ceremonias comenzó puntualmente a las 06:29 de la mañana, la hora exacta en la que el movimiento islamista palestino inició su incursión sorpresa desde la Franja de Gaza. Aquel 7 de octubre, que coincidió con el cierre de la festividad judía de Sucot, se convirtió en el día más mortífero en la historia del Estado de Israel desde su fundación en 1948, dejando un saldo de 1.221 muertos, en su gran mayoría civiles, y 251 personas secuestradas.
Como contraofensiva, la posterior campaña militar israelí en la Franja de Gaza ha dejado más de 73.000 muertos —principalmente civiles, según datos del Ministerio de Salud local avalados por la ONU— y las fuerzas israelíes controlan actualmente cerca del 70% del territorio gazatí.
“Un día de furia y luto”.
Al caer la noche, el epicentro de la jornada se trasladó a Tel Aviv. Miles de manifestantes se concentraron en la emblemática “Plaza de los Rehenes” (renombrada oficialmente como Plaza de la Memoria), portando banderas de Israel y pancartas con consignas hostiles hacia Netanyahu.
El acto central tuvo lugar en el parque Hayarkon, donde se congregaron familiares de las víctimas y líderes de los movimientos civiles. El reclamo unánime giró en torno a la inacción política tras casi tres años del ataque.
“Es un día de llanto, un día de furia, un día de ira y, sobre todo, un día de luto”, expresó conmovido Eyal Eshel, padre de una soldado asesinada el 7 de octubre. “Durante 1000 días hemos seguido contando, y seguiremos contando hasta que se establezca una comisión estatal de investigación y hasta que este gobierno ya no esté en el poder”.
Las tensiones escalaron por la noche cuando grupos de manifestantes antigubernamentales bloquearon la autopista Ayalon, la principal arteria vial de la metrópolis costera. La intervención de las fuerzas de seguridad locales culminó con la detención de ocho personas.
Presión social frente a la negativa oficial.
Por su parte, el presidente israelí, Isaac Herzog, mantuvo un encuentro con familiares de los caídos y declaró que la fecha debe servir como “un recordatorio de la capacidad de Israel para levantarse de la crisis y de un dolor insoportable”.
Sin embargo, la presión política sobre el Gobierno no cede. La organización Comité Octubre, conformada por familiares de las víctimas y rehenes, exigió formalmente a través de las redes sociales la apertura inmediata de una auditoría estatal.
A pesar de que las encuestas reflejan que una mayoría abrumadora de la sociedad israelí —sin distinción de banderas políticas— apoya la creación de un órgano independiente para determinar las fallas de seguridad que permitieron la tragedia, el gabinete de Netanyahu se niega a ceder. Se trata de una postura inédita en el país, que históricamente ha recurrido a este tipo de comisiones para examinar los grandes errores estratégicos del Estado.
Redacción: Nova Comunicaciones.


