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Nova Editorial : Incertidumbres Domingueras

El próximo domingo, los argentinos ejerceremos el derecho al voto. El acto implica una enorme responsabilidad, porque a través de nuestro sufragio estaremos definiendo quiénes serán los responsables de regir los destinos del país en los próximos cuatro años.

Sea cual sea el lugar ideológico desde que se mire, la responsabilidad es igualmente alta. Los oficialistas, que han apoyado con devoción la gestión K, consideran que la continuidad es el único camino posible. Creen que hay que reafirmar este proyecto que nació con Néstor Kirchner y continuó su esposa Cristina Fernández.

Los opositores, en general, abogan por un cambio. Afirman que este modelo está agotado, que deja perniciosas secuelas y que el único modo de salir del estancamiento es con un cambio político fuerte que tome decisiones de fondo que vuelvan a poner al país en marcha.

Visto así, pareciera que la decisión del domingo es sencilla y no hay más que estar de un lado u otro del mostrador para tomar una decisión.

Sin embargo, no la tenemos tan fácil. Los interrogantes e incertidumbres son cuantiosas, tanto para oficialistas como para opositores.

Esas dudas radican en el pensamiento de muchos ciudadanos que, a pocos días de la elección, todavía no han definido qué van a votar, y las dudas los carcome por dentro.

Entiendo que los más definidos son los que han apoyado al kirchnerismo. De todos modos, hay más de uno con alguna dudas serias. ¿Les asegura la figura de Daniel Scioli la continuidad del proyecto? ¿Podrá Zanini ser el custodio del relato, o le pasará como a Mariotto que terminó desdibujado a la sombra de Scioli? ¿Por qué el candidato del kirchnerismo y varios de sus acompañantes dan nota a los medios de la Corpo? ¿Tendrán lugar los muchachos de “La Cámpora” en el gobierno de Scioli? ¿O perderán todos sus privilegios y pasarán al olvido?

Todas esas preguntas pululan en el aire del planeta K. Preguntas que nadie se atreve a hacer en voz alta, porque tampoco nadie se atreverá a responderlas. Por otra parte, no hay otra alternativa. La figura de Scioli, con su pasmosa pasividad, se fue imponiendo y no hubo con qué darle. Los candidatos kirchneristas de paladar negro, no tuvieron consenso y debieron emprender la retirada. Por lo tanto, las dudas están y continuarán encerradas en las urnas y sólo tendrán respuesta a futuro, en un supuesto que Scioli pueda ganar las elecciones.

También asaltan las incertidumbres a los que no quieren más gobierno K y apuestan a un cambio. El cambio podría ser Macri, Massa, Stolbizer, Rodríguez Saá o Del Caño. En realidad, todos se diferencian del oficialismo y plantean una Argentina distinta.

El gran problema se suscita cuando se analiza la llegada de cada uno de estos candidatos. Allí comienzan las preguntas. ¿Voto al que más me convence o al que me asegure que le va a hacer real competencia a Scioli? ¿El voto a Massa favorece al oficialismo? ¿El voto masivo a Macri me asegura ir al ballotage? ¿Si voto por mis convicciones y elijo a alguno de los candidatos que menos mide, favorezco al oficialismo? Entonces ¿elijo el mal menor? ¿Es bueno elegir el mal menor? ¿No caemos en la misma trampa de siempre? ¿Macri me asegura un cambio, considerando que sus propuestas no tienen mucha consistencia? Sergio Massa aparece más sólido en ese sentido, con su acompañante Lavagna que le trae buenos recuerdos a los argentinos. ¿Será entonces que hay que darle el voto a Massa y salga segundo? Al fin y al cabo, no está manchado por ningún hecho de corrupción.

Luego, están los ciudadanos que integran ese gran grupo que sorprendió en las elecciones P.A.S.O., que decidieron votar en blanco. ¿Dónde irán esos votos? ¿Seguirán votando en blanco? ¿Se bifurcarán entre diferentes candidatos?

No podemos soslayar a un gran número de votantes a los que poco les importa lo ideológico, si gobierna uno u otro. Son aquellos que generalmente definen su voto casi al momento de entrar al cuarto oscuro. Son aquellos que se dejan llevar por las influencias momentáneas. Les puedo asegurar que no son pocos. Esos votos van a direccionarse de acuerdo a los últimos acontecimientos de campaña. Una denuncia grave contra un candidato determinado, les puede hacer cambiar de parecer de manera inmediata. Una palabra, un gesto, pueden ser suficientes para cambiar la mirada.

Otra categoría de votantes a tener en cuenta y que no son pocos, son los especuladores, los oportunistas. Son los que están calculando quién les va permitir redoblar sus rentas, los que buscan sacar ventaja, los que quieren “acomodarse”.

Estos individuos están escuchando permanentemente a los candidatos, toman contacto con alguno que esté cerca, tratan de sonsacar las intenciones que ese candidato tenga sobre tal o cual cuestión. Ellos, nunca se identifican con nadie, pero están con todos, por las dudas. Se arriman o se alejan con la misma facilidad. Se abrazan con unos u otros sin ningún prurito.

Por todo esto, las elecciones del próximo domingo van a ser complejas. No hay demasiada previsibilidad. No es por nada que las encuestadoras están reacias a dar pronósticos. Y los números que andan girando son bastante poco creíbles, porque son muy contradictorios entre sí.

¿Será que allí se traducen las mismas contradicciones que los argentinos tenemos y hemos tenido a lo largo de la historia?.

ALBERTO DORATI

Periodista : Alberto José Dorati.

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