Por Alberto Dorati
La decisión del municipio local de no elegir más la reina del turismo y reemplazar esa figura por la de representantes culturales, ha generado la previsible polémica en distintos ámbitos de la comunidad.
El listado de candidatos/as para esta función que fuera publicado este jueves en la página oficial del municipio, disparó todo tipo de comentarios, más en contra que a favor.
Es indudable que todas las personas nominadas merecen nuestro mayor respeto. Algunos con un extenso currículum, otros un poco menos, pero cada uno con trayectoria respetable.
La disconformidad no pasa por defenestrar a las personas que integran este listado. Las dudas de los vecinos se originan en la poca claridad que ha tenido esta decisión.
En pocos días, tras anunciarse que no había más elección de reina, se reunió un grupo de personas que no se informó debidamente quiénes lo conforman, y tomó la decisión de armar un listado de personas para ponerlos a consideración del público, quien mediante el voto consagrará a los dos representantes culturales de la ciudad.
Inmediatamente comenzó todo el mundo a preguntarse quiénes fueron los encargados de armar la lista, cuál fue el criterio que tuvieron para realizar la elección, qué funciones se le adjudica a los futuros elegidos, que condiciones deben reunir los representantes para cumplir ampliamente con las funciones que deberá cumplir. A lo dicho debemos agregar que en la lista aparecen algunos amigos demasiado cercanos de quienes se reunieron para armarla.
Por otra parte, surgen los celos propios de muchas personas que también consideran que están en condiciones de ser propuestos. Los egos afloran naturalmente y forman parte de un sentimiento natural, especialmente de aquellos que forman parte del ámbito artístico.
El municipio se metió en camisa de once varas sin siquiera saber que el tema iba a generar tanto revuelo.
Afirman que este es un primer ensayo y que a partir del año próximo se buscará la manera para que haya una participación más activa de toda la comunidad para proponer a quienes integren la lista de candidatos/as.
Por ello, creo que esta primera intentona no es propicia para una elección democrática. No porque esté en contra que así sea, sino porque no están dadas las condiciones para que sea un ejercicio democrático de principio a fin. Aquí, el principio no fue democrático y eso genera rechazo.
Considerando esto, entiendo que hubiera sido más conveniente que el municipio hubiera nombrado directamente a dos personas para esta primera oportunidad, haciéndose cargo de la decisión y anunciando el mecanismo para el futuro.
Otra cuestión que debiera tenerse muy en cuenta, además de los antecedentes, es que también haya una coherencia entre la vida pùblica y privada. No podemos obviar que hay personas con grandes antecedentes pero tienen en su haber conductas imperdonables en su vida privada, muchas veces conocida por todos, pero calladas por la hipocresía social propia de los pueblos chicos.
Seguramente podrán barajarse otros métodos para no herir susceptibilidades. Uno podría ser que desde distintas organizaciones de la comunidad se propongan nombres, acompañados de sus correspondientes antecedentes. Este es un método que usa el Rotary Gualeguaychú Oeste para reconocer a personas solidarias y hasta ahora se ha realizado con total normalidad y sin cuestionamientos.
También podría permitirse que todo aquél que sienta que está en condiciones de cumplir con esta tarea se proponga unilateralmente y se ponga a consideración de la comunidad para que lo apruebe o no.
Es importante definir el perfil y la función del representante cultural. Yo imagino que deben ser personas con un buen bagaje de cultura general, buen vocabulario, facilidad de palabra, dueñas de un discurso convincente y pleno conocimiento de la ciudad, la región, y sus atributos.
Gualeguaychú tiene cientos de vecinos que podrían cumplir esa función, partícipes de distintas actividades. Por ello, difícilmente se pueda conformar a todo el mundo a la hora de honrar a alguien adjudicándole una distinción honorífica de esta índole.
Mientras tanto, son muchos los problemas por resolver en esta ciudad que cada día se deteriora más, al paso que crece apresuradamente.
Que estos temas no sean “cortinas de humo” que no nos permitan ver lo esencial. No es cuestión de perder demasiado tiempo discutiendo estas nimiedades que no nos van a cambiar la vida. Más bien, es tiempo de encontrar soluciones al abandono y la suciedad en muchos sectores de la ciudad, al hambre y falta de atención de salud de un gran número de personas que viven en situación de alta vulnerabilidad, a las obras de infraestructura necesarias para que la ciudad sea más ágil y viable, a la falta de seguridad que genera severa angustia entre los vecinos que ya no pueden andar confiados por la calle.
Como si esto fuera poco, tenemos un aumento geométrico de la violencia de género, hecho por el cual se tomó la decisión de no elegir más reinas como señal hacia esta penosa situación que viven cientos de mujeres en la ciudad. Eso sí, la violencia de género no la solucionamos con o sin reinas, la solucionamos con acciones contundentes, concientización, información y sobre todo, un alto grado de contención.
Hablemos más de lo importante.
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