Netflix and “One Hundred Years of Solitude”: why García Márquez never wanted them to film his work (which will now be produced by the online platform).
¿Es posible ponerle rostro al coronel Aureliano Buendía más allá de la imaginación de quien empieza a leer “Cien años de soledad”?
¿O que el desventurado militar tenga finalmente una cara reconocible gracias a convertirse en personaje de una saga al igual que pasó con Harry Potter?
Netflix quiere lograrlo y por eso compró los derechos para producir la primera versión filmada de la novela cumbre de Gabriel García Márquez, la obra que el fallecido escritor siempre quiso lejos de las pantallas.
El anuncio fue realizado por la compañía de entretenimiento en línea este miércoles 6 de marzo, fecha en la que el colombiano ganador del Nobel de Literatura cumpliría 92 años.
“Netflix ha adquirido los derechos para desarrollar la amada y aclamada novela, considerada una de las obras más importantes del siglo XX, en una serie original en español”, señaló la empresa en un comunicado.
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Esto es real. Esto es mágico. Esto es Cien Años de Soledad. pic.twitter.com/HxhM5TT6wo
— Netflix Latinoamérica (@NetflixLAT) March 6, 2019
La plataforma, que llegó a un acuerdo con la familia del escritor, añadió que los hijos de García Márquez, Rodrigo y Gonzalo, serán los productores ejecutivos de la saga y que será filmada en su mayoría en Colombia.
“En la actual era dorada de la serie, la calidad cinematográfica del contenido y la aceptación por parte del público mundial de programas en idiomas extranjeros, no podía ser el mejor momento para hacer la adaptación”, declaró su hijo Rodrigo pese a la histórica oposición de su padre a que esa novela fuera llevada a las pantallas.
Una novela no apta para el cine.
Y es que, aunque varios de sus trabajos fueron adaptados para el cine, “Gabo” escribió “Cien años de soledad” como un escape de la pantalla grande, explica Nicolás Pernett, investigador especializado en la obra de García Márquez.

La novela “Cien años de soledad” tiene más de 100 ediciones.
“La novela fue una reacción al mundo del cine. En aquel momento, en México, había logrado trabajar en esa industria escribiendo guiones y haciendo adaptaciones”, señala a BBC Mundo.
Pero “Cien años de soledad”, cuya primera edición sale en 1967, “juega en contra de muchas de las convenciones del cine“, añade Pernett.
“Se le da la inspiración para hacer una novela que fuera difícil convertirse en una película”, afirma el experto al señalar elementos del libro como el manejo del tiempo, los monólogos de los personajes y ciertas escenas del libro que serían muy complicados de llevar a la pantalla.
Las ofertas rechazadas.
Los registros señalan que fueron varias las veces que productores y directores tentaron a García Márquez con filmar “Cien años de soledad” para el cine o la televisión, pero una en particular ganó notoriedad.
Fue una propuesta realizada por Anthony Quinn, el actor y director de origen mexicano que intentó convencerlo con una oferta pública de US$1 millón a finales de la década de los 70.

La primera edición de “Cien años de soledad” salió en 1967.
El hecho no habría pasado de ser una mera anécdota si no fuera porque el ganador de dos premios Oscar se ganó un desmentido del colombiano en una de las columnas que escribía en esa época .
Quinn, según relató el propio García Márquez, lo había acusado en una revista española de comunista y de pedirle que la oferta económica no se haga pública.
Finalmente, ambos se conocieron en una cena, pero de la oferta no se volvió a hablar.
El colombiano revelaría también que mucho antes de aquello ya le había ofrecido US$2 millones por llevar al cine “Cien años de soledad”.
Un hombre de cine.
Pese a que su mayor reconocimiento se debe a la literatura, los aportes de García Márquez a la cinematografía son parte importante de su trayectoria.
La producción audiovisual fue parte de sus pasiones y lo demostró desde los guiones que escribió, adaptaciones, crítica especializada y la apertura de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba) que inauguró junto a Fidel Castro en 1986.

La primera traducción de “Cien años de soledad” fue al francés.


