Una mamá Leona.
Mientras disfruta de su hijo, la arquera sigue siendo un emblema del seleccionado en la Liga Mundial. “Holanda puede ser el mejor equipo, pero la garra es toda nuestra”, dijo una de las figuras del gran triunfo.
“Cerca, cerca, que no se dé vuelta”, ordena a los gritos desde el arco. Su voz es la única que retumba en un estadio enmudecido por los nervios de una final anticipada. “Dale, dale, el último esfuerzo”, alienta cuando el reloj empieza su cuenta regresiva. Sus alaridos recién se detienen en el instante en el que la chicharra marca el final. Entonces, Belén Succi, la muralla de las Leonas, se arrodilla y recibe una montaña de abrazos. Todas quieren celebrar con ella. “Nos debíamos y necesitábamos semejante triunfo”, le explica a la prensa a la hora de justificar tamaño desahogo.


