En una operación que rozó el límite de lo posible, efectivos de la Prefectura Naval Argentina lograron poner a salvo a dos personas que habían quedado a la deriva tras ignorar las alertas meteorológicas. El operativo demandó maniobras de alta precisión en un mar embravecido.
MAR DEL PLATA – Mientras la mayor parte de la costa buscaba refugio ante el avance de un frente de tormenta con ráfagas superiores a los 80 km/h, una dotación de la Prefectura Naval Argentina (PNA) debió alistarse para lo que sería una de las misiones más complejas de la temporada. Dos deportistas náuticos, que habían ingresado al mar omitiendo las advertencias oficiales de “alerta vigente”, quedaron atrapados por la violencia del oleaje y la pérdida de gobierno de su embarcación.
El rugido del mar y la respuesta oficial.
La emergencia se activó tras un llamado de auxilio que ubicaba a los deportistas a varias millas de la costa, en una zona donde la profundidad y la fuerza de las corrientes suelen volverse letales durante los temporales. Con visibilidad reducida y olas que superaban los cuatro metros de altura, el personal de Prefectura inició el despliegue de rescate.
“El escenario era uno de los más difíciles que se pueden enfrentar: el mar estaba completamente embravecido”, relataron fuentes de la fuerza. La misión no solo requería valor, sino un profesionalismo técnico extremo para evitar que la unidad de rescate colisionara con la embarcación siniestrada debido al movimiento errático de las aguas.
Maniobras al límite.
El éxito de la operación dependió de la rapidez y la exactitud. Los efectivos debieron realizar maniobras de aproximación quirúrgicas, lidiando con vientos cruzados que amenazaban con volcar a los náufragos en cualquier momento. Tras varios intentos, y gracias a la pericia de los timoneles y buzos de rescate, se logró estabilizar a los deportistas y ponerlos a resguardo a bordo de la unidad oficial.
Una vez en puerto, los rescatados recibieron atención médica inmediata por cuadros leves de hipotermia y crisis nerviosas. Desde la institución se enfatizó la importancia de respetar las alertas climáticas, ya que la imprudencia no solo pone en riesgo la vida de los civiles, sino también la de los agentes que deben salir a enfrentar el temporal.
El compromiso con la vida.
Este nuevo rescate reafirma el rol fundamental de la Prefectura Naval Argentina como guardiana de la vida en el mar. En situaciones donde el clima obliga a todos a retroceder, la fuerza demuestra que su entrenamiento y vocación de servicio son la última barrera entre la tragedia y la supervivencia en las aguas argentinas.
Redacción: Nova Comunicaciones.


