Mientras la institución suma metros cuadrados, se multiplican los testimonios que advierten sobre presuntas fallas operativas y falta de empatía.
Familiares de pacientes apuntan contra el personal de una clínica local —apodada irónicamente como “el matasanos”— por diagnósticos apresurados, supuestos encubrimientos corporativos y un polémico abordaje del final de la vida.
GUALEGUAYCHÚ.– Una ola de indignación y preocupación vendría creciendo en la comunidad tras conocerse graves acusaciones que ponen bajo la lupa el sistema de atención de un conocido centro de salud de la ciudad. Los reclamos no solo apuntarían a presuntas negligencias médicas y diagnósticos totalmente erróneos, sino también a una supuesta falta de empatía extrema por parte del personal hacia los enfermos y sus familias. Asimismo, existirían sospechas de un fuerte corporativismo donde los profesionales se cubrirían entre sí ante las fallas operativas.
Una cuestionada alta tras una larga internación que habría resultado fatal.
El caso más dramático, que habría encendido las alarmas en la localidad, involucra a una paciente que, luego de haber permanecido internada durante más de un mes en la institución, habría sido dada de alta por un médico de guardia. Según denunciaron allegados, la decisión se habría tomado durante el horario nocturno e incluyó el retiro de la sonda urinaria, presuntamente sin esperar el tiempo prudencial y protocolar para verificar si la mujer podía orinar por sus propios medios tras tanto tiempo en cama.
La paciente habría sido enviada a su domicilio en esas condiciones. Cuatro días más tarde, debido a una severa complicación, habría tenido que ser reingresada de urgencia. Para ese momento, los estudios habrían indicado que sus riñones funcionaban apenas en un 15%, un cuadro irreversible que habría desencadenado su fallecimiento al día siguiente.
Cuestionamientos éticos: ¿Falta de humanidad o eutanasia encubierta?
A esta trágica situación se sumarían otros testimonios que describen un panorama desolador respecto al trato humano dentro de la institución. De acuerdo con los relatos de varias familias, cuando un paciente se encuentra en estado grave, algunos médicos supuestamente preguntarían de manera directa si “desean dormirlo con medicamentos para que muera”, una actitud que los afectados califican como una total ausencia de compasión y tacto profesional.
“Tienen cero empatía por el enfermo y por la familia que está sufriendo a la par”, manifestaría uno de los damnificados, visiblemente afectado por el frío trato recibido en momentos críticos.
Infraestructura en crecimiento bajo la sombra de la duda.
La paradoja que mayor indignación despertaría en los vecinos es que, mientras se acumulan las quejas por la precaria calidad de atención y los diagnósticos apresurados, el centro médico continuaría expandiendo sus instalaciones.
La comunidad se pregunta públicamente cuál sería el propósito de seguir agrandando la infraestructura edilicia si la atención humana y profesional no se condice con el crecimiento material. “¿Para qué agrandan el centro médico? ¿Para atender a más personas con la misma negligencia?”, se cuestionarían las voces más críticas de la ciudad.
Por el momento, se aguarda saber si se iniciarán investigaciones judiciales de oficio o auditorías por parte de las autoridades sanitarias correspondientes para determinar la veracidad de estas gravísimas acusaciones que conmocionan a Gualeguaychú.
Redacción: Nova Comunicaciones.


