El capitán de la Albiceleste, que volvió a la titularidad, anotó un golazo a los 28 minutos del primer tiempo en el agobiante calor de Miami. Con este resultado parcial, el equipo de Scaloni ya proyecta su cruce ante Egipto.
MIAMI, Estados Unidos. – En un encuentro vibrante por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, la Selección Argentina impone condiciones ante Cabo Verde gracias a la jerarquía de su máximo emblema. Tras haber comenzado como suplente en el exigente duelo ante Jordania, Lionel Messi regresó al once inicial para demostrar, una vez más, por qué sigue rompiendo todos los récords posibles.
El partido comenzó con el color y la mística habituales en las tribunas del Miami Stadium, colmadas por una marea celeste y blanca que vibró desde las estrofas del himno nacional. En la previa, el clima de camaradería se hizo presente con un gran gesto deportivo: Pedro “Bubista” Brito, DT del conjunto africano, le obsequió a Lionel Scaloni un banderín especial que ilustraba las diez islas de su país.
El dominio del campeón y la genialidad del “10”.
Desde el pitazo inicial, el planteo táctico quedó en evidencia. Argentina asumió el protagonismo absoluto de la posesión, buscando romper con paciencia un bloque defensivo de Cabo Verde sumamente replegado y listo para lastimar de contra. Messi dio el primer aviso a los 14 minutos con un remate cruzado que se fue cerca del palo izquierdo de Vozinha, y poco después probó de tiro libre, encontrando la seguridad del arquero rival.
El sofocante clima del verano estadounidense obligó a un cooling break a los 24 minutos. La pausa pareció aclarar las ideas de la Albiceleste, porque apenas cuatro minutos después llegó la apertura del marcador. A los 28 minutos, Lisandro Martínez lanzó un preciso pelotazo largo; Messi, con una maestría única, controló el balón dentro del área y, en el mismo movimiento, sacó un violento zurdazo que dejó sin opciones a Vozinha. Un auténtico golazo para destrabar el partido y estirar su leyenda.
Control y peligro en el cierre de la primera etapa.
Con el 1-0 a favor, Argentina no cedió el control. El equipo de Scaloni manejó los hilos del encuentro defendiéndose con la pelota y desgastando a un rival que se vio obligado a adelantar sus líneas. Sobre el cierre del primer tiempo, a los 44 minutos, Enzo Fernández estuvo a punto de estirar la ventaja con un potente remate de media distancia que obligó a una gran estirada del arquero caboverdiano.
Con este rendimiento sólido, la Selección Argentina no solo encamina su clasificación a la próxima fase en Miami, sino que ya empieza a mirar de reojo el horizonte: Egipto espera en los octavos de final el próximo martes.
Redacción: Nova Comunicaciones.


