Durante cinco años, la Brigada de Prevención de Delitos Rurales de Gualeguaychú llevó adelante una de las gestiones más contundentes de la provincia. Más de 40 detenidos, bandas históricas desarticuladas y casi 400 armas secuestradas marcan el legado de un funcionario que le devolvió la tranquilidad al campo.
Cuando el delito acorralaba a los productores, la respuesta fue implacable. Entre los años 2020 y 2024, el departamento de Gualeguaychú fue escenario de un operativo continuo, silencioso y sistemático que logró un hito sin precedentes: la presión policial fue tal que el delito de abigeato prácticamente tuvo que mudarse a otra región.
Al frente de esta cruzada estuvo el Comisario Licenciado Cristhian Graciani, quien comandó la Brigada de Abigeato durante cinco años y dejó una vara altísima en materia de seguridad rural antes de su traslado a la ciudad de Victoria en octubre de 2024.
Números que hablan por sí solos.
La gestión de Graciani no se basó en promesas, sino en estadísticas contundentes que golpearon el corazón del crimen organizado rural en el departamento. Entre sus resultados más destacados se encuentran:
Desarticulación del crimen organizado: Cayeron tres de las bandas más pesadas que operaban realizando carneadas clandestinas en la zona, entre ellas las peligrosas organizaciones de Quico Tarragona, Flores y Sánchez.
Condenas ejemplares: Se logró la detención de más de 40 personas. El sólido trabajo de pruebas derivó en que todos recibieran condenas, logrando más de 38 sentencias en total. De estas, 9 fueron de prisión efectiva (con penas de 4 a 6 años), y varios de los involucrados aún se encuentran cumpliendo su castigo tras las rejas.
Desarme masivo: La Brigada logró el secuestro de 375 armas de fuego, quitando de circulación un arsenal que ponía en riesgo tanto a la fauna como a los vecinos rurales. Además, se recuperó una innumerable cantidad de vehículos y animales.
La fórmula del éxito: Comunidad y Justicia.
El éxito de esta ofensiva no fue un logro aislado, sino el resultado de una “estrategia de pinzas” impulsada por la Jefatura. Por un lado, se forjó una excelente relación con la sociedad civil. Graciani logró alinear y ganarse la confianza de los vecinos rurales, la Sociedad Rural, y las más altas autoridades de FARER y CRAR, entidades que pasaron de la lógica preocupación al apoyo incondicional.
Por el otro, un trabajo articulado y milimétrico con la Justicia. Las investigaciones policiales encontraron un respaldo fundamental en la Fiscalía a cargo de la Dra. Martina Cedrés, conformando un equipo de trabajo que no dejó cabos sueltos a la hora de llevar a los delincuentes al banquillo de los acusados.
“En la balanza el trabajo fue más que positivo. Disminuyó el delito de abigeato a niveles mínimos que nunca existieron en este departamento, y esto llevó a una mayor tranquilidad de muchos productores”. — Comisario Licenciado Cristhian Graciani.
Un legado de paz en los campos.
El 11 de octubre de 2024 marcó el fin de una era. El Comisario Graciani fue trasladado para volcar su experiencia en una de las brigadas de Victoria, dejando tras de sí un departamento pacificado y un fuerte reconocimiento popular.
En su emotiva carta de despedida, el funcionario resumió el espíritu de su gestión: “Me voy con el corazón lleno de amor y gratitud por haber compartido momentos tan especiales, y con el orgullo del deber cumplido”.
Lejos de atribuirse el mérito individual, el Comisario destacó el factor humano de la fuerza: “Solo queda agradecer al personal policial de la Brigada por su lealtad, esfuerzo y acompañamiento; a los productores por su paciencia y apoyo, a los periodistas por la gran difusión, y a los fiscales con los que he trabajado codo a codo, jueces, y vecinos”.
Hoy, Gualeguaychú sigue recordando la promesa final de su mensaje: “¡No es un adiós, sino un hasta luego!”. Un hasta luego de un jefe policial que, a fuerza de estrategia y trabajo en el terreno, logró lo que parecía imposible: obligar al cuatrerismo a retirarse de su territorio.
Redacción: Nova Comunicaciones.


