El dato se desprende del informe realizado por el think tank Fundar. A su vez, los precios de la indumentaria en el país son los más altos en el mundo.
Por el contrario, es más costosa en productos de tejidos planos, como el denim y la gabardina, que suelen usarse en jeans, pantalones, sastrería y camisería, y en ropa de adultos.

Además, analizaron que los valores de la ropa son más altos en las prendas de marca y alta gama, y no tan caros en la ropa indiferenciada y de gama baja: “La otra cara de la moneda de este fenómeno es que la distancia entre las prendas más baratas y más costosas en la Argentina es, junto con Uruguay, la más alta de la región”.

Respecto al momento en el que comenzó esta tendencia, indicaron: “Recién a partir de 2011 es que Argentina empezó a tener precios relativos de la ropa más altos que en Estados Unidos, Europa y América Latina. Desde entonces, esta tendencia se consolidó”.
- Las crecientes barreras a la importación, algo que se dio particularmente en la ropa, a través de subas de aranceles y el uso creciente de medidas paraarancelarias, en un mundo donde la tendencia fue la contraria.
- La incertidumbre y la volatilidad macroeconómica, crecientes a lo largo de la última década y media, afectaron más a los bienes que a los servicios.
- El uso de la regulación de precios como ancla antiinflacionaria en rubros como servicios públicos incidió en la dinámica de los precios relativos, de modo que los no regulados -como la ropa- tendieron a subir por encima del promedio.
- El tipo de cambio real y la brecha cambiaria -creciente durante buena parte de los últimos 13 años- afectaron más a los precios de los bienes que a los de los servicios.
A estos primeros factores, pueden sumarse otro grupo de cuestiones:
- La creciente presión tributaria a la producción encareció más los bienes y, en particular, aquellos de cadenas más largas y de alta integración nacional, como la indumentaria.
- La dinámica del consumo interno y el poder adquisitivo incidieron en ciertos momentos, tanto a partir de cambios en la demanda como en los costos laborales.
- El acceso restringido al crédito ofició, en la práctica, como un encarecedor del costo del financiamiento, incrementó los costos locales y limitó los aumentos de la productividad.
- La productividad sectorial estuvo estancada y fue altamente procíclica, lo cual condicionó la generación de economías de escala y la reducción de los costos unitarios.


