El oficialismo eliminó el apartado sobre la extranjerización para destrabar los votos en el recinto. La sesión comenzará a las 14:00 en medio de tensiones internas y protestas frente al Congreso.
En una jornada clave para la agenda legislativa del Gobierno, la Cámara de Senadores debatirá este jueves, a partir de las 14:00, el proyecto de Ley de Propiedad Privada. La sesión estará marcada por la decisión del oficialismo de retirar a último momento el capítulo que habilitaba la ampliación de venta de campos a capitales internacionales, una medida adoptada para evitar la derrota del proyecto en el recinto.
Negociaciones a contrarreloj y marcha atrás.
La marcha atrás en el articulado fue impulsada por la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, tras intensas reuniones internas. Inicialmente, la propuesta buscaba elevar del 15% al 25% el límite legal permitido para la adquisición de tierras por parte de firmas o personas extranjeras.
Sin embargo, el rechazo explícito de gobernadores y senadores aliados —entre ellos el neuquino Rolando Figueroa, quien sostuvo que las tierras deben ser “para los argentinos”— desactivó la iniciativa. Tras constatar que al menos cuatro legisladores no acompañarían el cambio, la bancada oficialista resolvió suprimir por completo el apartado para blindar el tratamiento del resto de la norma.
Puntos de tensión en el recinto.
Además del debate de fondo, el inicio de la sesión estará cruzado por disputas reglamentarias y operativas:
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Votación remota: El pleno deberá definir si valida la participación a distancia de los senadores Anabel Fernández Sagasti (PJ – Mendoza) y Flavio Fama (UCR – Catamarca), quienes solicitaron ausentarse de manera presencial por motivos de salud. Aunque la vicepresidenta Victoria Villarruel autorizó las pruebas técnicas previas, el plenario definirá su validez.
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Protestas en las calles: Organizaciones sociales y agrupaciones políticas convocaron a marchas en las inmediaciones del Congreso para manifestar su rechazo a la iniciativa.
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Fisuras internas: La maniobra para salvar el dictamen expuso las dificultades del Ejecutivo para consolidar consensos y generó nuevos contrapuntos entre la Casa Rosada y la conducción del Senado.
Redacción. Nova Comunicaciones.


