A través del Decreto 588/2026, el Ejecutivo oficializó el cese de sus funciones invocando razones de “eficiencia”. El conflicto con Wenceslao Bunge y las internas libertarias en Madrid.
El Gobierno nacional oficializó este martes la remoción de Alejandro Nimo como agregado especializado en Promoción de Inversiones y Comercio Internacional en la Embajada argentina ante el Reino de España. La medida, formalizada a través del Decreto 588/2026 publicado en el Boletín Oficial, lleva la firma del canciller Pablo Quirno y del ministro de Economía, Luis Caputo.
En los considerandos de la norma, el Ejecutivo justificó el desplazamiento bajo el argumento de “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de la Argentina en el exterior”. Sin embargo, la decisión expone el punto final de una larga saga de fricciones internas y disputas edilicias dentro de la sede diplomática en Madrid.
Una guerra silenciosa (y de oficinas) en Madrid.
El punto más álgido del conflicto salió a la luz el pasado mes de abril, cuando Nimo acusó públicamente al embajador Wenceslao Bunge de haberlo desalojado de su lugar de trabajo.
“Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho (la oficina) en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Milei”, había denunciado el ahora exfuncionario en sus redes sociales.
En aquel descargo, Nimo apuntó de lleno contra el compromiso fiscal de la máxima autoridad de la embajada: “Realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente. Creo que en eso no está en sintonía, y las veces que he tratado de llevarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó siquiera a recibirme”.
Pasado político y cortocircuitos internos.
Nimo, un abogado sin carrera diplomática que supo ser concejal y presidente del PRO en el partido bonaerense de Avellaneda, había sido designado en las oficinas de Madrid en agosto de 2024. Su perfil marcadamente político y sus fluidos lazos con los sectores libertarios españoles lo habían posicionado en su momento como un candidato potable para ocupar la embajada, un puesto que finalmente quedó en manos de Bunge.
Fuentes del ámbito oficial señalaron que la convivencia dentro de la delegación diplomática venía muy deteriorada, arrastrando episodios de mal clima laboral desde la gestión anterior.
A esto se sumaba un fuerte recelo político: diversos grupos afines a la Casa Rosada radicados en España veían a Nimo —y no al embajador— como el verdadero interlocutor clave y directo con el gobierno de Javier Milei, lo que terminó de dinamitar la relación y de vaciar de sustentabilidad su continuidad en el cargo.
Por lo pronto, el artículo 1 del flamante decreto dispone taxativamente: “Dispónese el cese del abogado Marcelo Alejandro Nimo como Agregado Especializado en el Área de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la Embajada de la Argentina ante el Reino de España”.
Tras conocerse la noticia, Nimo ha optado por el silencio público respecto a su remoción, limitándose a mantener en sus redes sus habituales interacciones de apoyo a la gestión del presidente Milei.
Redacción: Nova Comunicaciones.


