Frente a la llegada de las altas temperaturas y antecedentes récord, especialistas instan a reforzar el descacharrado, la consulta temprana y el uso de la vacuna.
Ante la inminencia de una nueva temporada de alta circulación del mosquito Aedes aegypti, especialistas en salud encendieron las alarmas sobre el elevado riesgo de brotes de dengue en el Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) argentino. Tras un período 2023-2024 histórico para el país —que dejó un saldo superior a 580.000 casos confirmados y 419 fallecidos—, las autoridades sanitarias y expertos remarcan la urgencia de anticiparse y consolidar las tareas comunitarias e individuales de prevención.
La preocupación actual trasciende la mera presencia del vector: se enfoca en las condiciones ambientales y poblacionales que facilitan la propagación del virus. El norte del país presenta una combinación crítica de temperaturas elevadas, desarrollo de centros productivos que incrementan el flujo de trabajadores y una extensa franja fronteriza con Bolivia, Paraguay y Brasil, factores que aceleran la movilidad e ingreso de nuevas cepas. A esto se suman fenómenos climáticos como El Niño e intensas precipitaciones, multiplicando los criaderos por acumulación de agua.
“El análisis no debe concentrarse únicamente en la presencia del mosquito, sino también en los factores sociales, climáticos y de movilidad que favorecen la circulación del virus.”
Claves de prevención y vacunación.
Para contener la curva de contagios en los meses de mayor riesgo, los expertos subrayan la importancia de sostener medidas integrales:
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Control ambiental: Eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (descacharrado), limpiar canaletas y mantener tanques tapados herméticamente.
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Protección individual: Usar repelente de forma constante, colocar mosquiteros en puertas y ventanas, y vestir ropa clara de manga larga.
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Atención temprana: Consultar de inmediato al centro de salud más cercano ante la aparición de fiebre alta, dolores musculares o retroocular, evitando la automedicación.
Respecto a la vacunación, la fórmula tetravalente aprobada por ANMAT (indicada a partir de los 4 años, en un esquema de dos dosis separadas por 90 días) se posiciona como una herramienta complementaria de peso. Los estudios clínicos a largo plazo (estudio TIDES a 7 años) demostraron una eficacia del 61,2% en la prevención de la enfermedad confirmada y un 84,1% de reducción en hospitalizaciones.
En regiones vulnerables o con acceso complejo a los servicios de salud, la articulación entre vigilancia epidemiológica, limpieza y consulta precoz resultará determinante para evitar que los cuadros evolucionen hacia formas graves.
Redacción: Nova Comunicaciones.


