Vecinos del departamento Gualeguaychú y zonas ribereñas denuncian la presencia constante de avionetas que surcan el espacio aéreo de forma irregular. Sospechan que se trata de vuelos vinculados al narcotráfico que operan fuera del alcance de los radares.
GUALEGUAYCHÚ / ENTRE RÍOS – Lo que comenzó como un comentario aislado entre pobladores de la zona ribera se ha transformado en una denuncia a viva voce. Desde hace tiempo, los habitantes de las áreas costeras del río Uruguay y diversas zonas del departamento Gualeguaychú manifiestan su inquietud ante una actividad aérea que califican de “extraña” y sistemática: el sobrevuelo de avionetas a escasos metros de altura durante las horas de la noche.
Según los testimonios recolectados, estas aeronaves secundan el espacio aéreo local casi todas las madrugadas, rompiendo el silencio habitual de la zona rural y costera. La principal preocupación de la comunidad radica en la falta de información oficial sobre si el área cuenta con el monitoreo de radares capaces de detectar estos movimientos, que muchos asocian directamente con rutas de tráfico ilegal.
El “vuelo furtivo” como modus operandi.
Expertos en seguridad consultados por NOVA señalan que este tipo de maniobras son características del narcotráfico. En este contexto, las organizaciones criminales suelen contratar a pilotos con escasa instrucción o en etapas de formación para realizar lo que en la jerga se conoce como “vuelos de prueba” o de entrega.
Para lograr su cometido y evadir los controles de seguridad, los tripulantes emplean una táctica sencilla pero efectiva: apagar el transponder (el dispositivo de a bordo que emite la señal de identificación y posición a las torres de control). Al volar a niveles extremadamente bajos, logran quedar fuera del lóbulo de detección de los radares convencionales, convirtiéndose en “vuelos invisibles” para las autoridades.
Hasta el momento, no ha habido un comunicado oficial por parte de las fuerzas de seguridad o la Fuerza Aérea respecto a la intensificación de los patrullajes o la instalación de tecnología de vigilancia adicional en la frontera fluvial, dejando a los vecinos en un estado de alerta e incertidumbre permanente.
Redacción: Nova Comunicaciones.


