Los niños y niñas de las comunidades cercanas al Río Victoria en la provincia de Misiones caminan más de dos horas para recorrer los tres kilómetros que separan sus hogares de la escuela N° 352 “Don Ceferino”. Amnistía Internacional pide la ayuda para que el Gobierno de Misiones actúe.
Desde hace una década, los padres y madres de 15 familias que viven en un paraje rural de Misiones piden una solución para que sus hijos puedan cruzar sin problemas el arroyo que los separa del camino que los lleva a la escuela. Para ir al colegio y regresar a su hogar, los chicos tienen que atravesar un sendero lleno de ramas y maleza en el medio de la selva, por lo que van al colegio con machetes que les permiten ir allanándose el camino.
Los niños dependen de la altura del agua del llamado Arroyo Pintado para saber si cada jornada podrán o no ir a la escuela Nº 352, Don Ceferino. Hace varios años, los adultos habían logrado ‘construir’ un puentecito que les permitía cruzar sin mojarse, pero desde hace tres años el mismo se rompió y no han podido solucionarlo. Sin importar el frío o el calor, los niños se descalzan todos los días para sumergir sus pies en el agua o saltan las piedras ubicadas estratégicamente para llegar a la otra orilla.

El improvisado puente para cruzar el arroyo.


