“Change dollars, it’s urgent”: the new story of the digital uncle to scam on WhatsApp.
En el mensaje los ciberatacantes simulan ser amigos o familiares para cometer el delito. La clave: el combo entre hackeo e ingeniería social.
Los ciberdelitos continúan creciendo, potenciados por la pandemia, y los métodos para sacarle plata a la víctima, con engaños para que lo hagan voluntariamente, evolucionan. El nuevo cuento del tío digital permite que los delincuentes se hagan pasar por conocidos de las víctimas y pidan algo en situación de emergencia. De vida o muerte.
El proceso suele comenzar con un acceso no autorizado, a perfiles de redes sociales o a Gmail, aunque también se puede lograr con un poco de ingeniería social: entrar a las cuentas -abiertas- de las personas, anotar algunos datos y guardar algunas fotos. Si tenemos una contraseña débil, o ya fuimos víctimas de phishing, es posible que la mecánica incluya el robo de nuestra lista de contactos, sincronizada con WhatsApp.
Con esta información, los cibercriminales se hacen pasar por amigos o familiares, usando el nombre de pila, un apodo o seudónimo con el que los tenemos guardados en la agenda.
Dólares + urgente.
“Cambiame dólares, es urgente” es la última modalidad, detectada en las últimas semanas por los especialistas en ciberseguridad de BTR Consulting. Los mensajes pueden ser algo así:
“¡¡URGENTE!! NECESITO CAMBIAR DOLARES, POR FAVOR, TUVIMOS UN ACCIDENTE, ESTAMOS DESESPERADOS, SOLO TENGO DOLARES, ESTAMOS EN LA RUTA, PERDI MI CARTERA, TENGO 1.000 DOLARES QUE LLEVABA EN EL BOLSILLO DEL PANTALON, ACABO DE COMPRAR UNA TARJETA PREPAGA Y TE ESCRIBO A TRAVES DE UN TELEFONO QUE ME PRESTARON, ME PODÉS CAMBIAR LOS MIL DOLARES, TRANSFERIME A LA CUENTA xxxx-xxxxxx QUE ACA UNA SEÑORA ME LA SACA POR CAJERO Y ME LA DA, YO EL LUNES TE ALCANZO LOS DOLARES”.
El engaño puede incluir una foto del WhatsApp original de la persona que dice escribirnos o de algunas de sus redes sociales. Los delincuentes las auditan los días previos para armar un “guion”, con datos para generar empatía y confianza. Y nunca quieren que la víctima los llame al celular desde el que están escribiendo.
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