Parrilli firmó el 6 de enero la “jubilación voluntaria” del espía, quien luego no contestó las llamadas al fiscal.
Doce días antes de la violenta muerte del fiscal de la AMIA, Alberto Nisman, el Gobierno acordó en secreto la “jubilación voluntaria” del ex director General de Operaciones de la ex SIDE, Antonio Stiuso, mientras dio de baja o sumarió a casi todo el resto de su equipo. El libro “Nisman debe Morir” del periodista Daniel Santoro revela la resolución a través de la cual el jefe de la actual Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli, firmó el 6 de enero de este año la “jubilación acordada” con Stiuso, convertido ahora por Cristina Kirchner en el “enemigo público número uno” del Gobierno tras la misteriosa muerte de Nisman. Este dato junto al hecho de que Stiuso no quiso contestar el sábado 17 de enero las insistentes llamadas de Nisman -tras presentar su denuncia por encubrimiento de los iraníes contra la Presidenta- demuestra que el fiscal no aceptó abortar la investigación que había empezado dos años atrás. Stiuso dijo a la fiscal Viviana Fein que no respondió los llamados del fiscal porque “tenía el volumen bajo” de sus celulares.
La resolución publicada en el libro señala que a Stiuso “le fue acordada el 6 de enero del 2015 la jubilación voluntaria”. El gobierno había anunciado la “remoción” el 20 de diciembre del año anterior. Al irse, Stiuso solo pidió no ser procesado. En cambio, el resto del equipo de Stiuso, dice la resolución, “fue dado de baja por jubilación voluntaria”, como en los casos de los laderos de Stiuso, Horacio Germán García y Roberto Jorge Saller. Más aún, el jefe de la División de Puestos de Control de la SIDE, Alejandro Osvaldo Patrizio, fue “cesanteado el 1 de febrero del 2015 por resolución número 140 y se le instruyó un sumario administrativo, suspendiéndolo preventivamente por 60 días”. Patrizio era el hombre de Stiuso que manejaba los aeropuertos de Ezeiza y Jorge Newbery, entre otros puntos clave.


