Algunos dicen que no hay que dar un pescado sino que enseñar a pescar. A este vendedor ambulante “le sacaron la caña”. La solidaridad de la gente hizo que se pusiera de pie de nuevo.
El barrio porteño de Once tiene miles de personas que lo transitan a diario. Provienen de la Ciudad, muchos inmigrantes venezolanos o colombianos están trabajando en sus comercios, del Conurbano, bajan en la terminal del tren Sarmiento, o del interior del país que llegan a comprar ropa o artículos al por mayor para vender en sus ciudades.
Hay buenos restaurantes, locales de comida rápida, tradicionales pizzerías pero no faltan los vendedores al paso de panchos, hamburguestas, chipá, tortillas de grasa y sandwiches. Maxi es uno de esos que, con una pesada canasta al hombro, recorre a diario las avenidas Corrientes, Pueyrredón y Rivadavia para ganarse el pan del día. Este jueves cuando caminaba por Perón al 2500 debió terminar de trabajar inesperadamente.
La Policía de la Ciudad le labró una multa y le quitó la mercadería. Un testigo le tomó una foto que se volvió viral. La angustia se grababa en el rostro de Maxi. Su modo de vida se veía alterado quizás para siempre. Esos tentadores sandwiches de salame con los que pensaba alimentar a su familia se iban. Perdía todo.
Este es el facebook del pibe de los sánguches. Leí por ahí que le sacaron hasta el canasto. Yo le mandé un mensaje para decirle que lo queremos ayudar. Ustedes pueden hacer lo mismo: https://t.co/J0Pgi480vo pic.twitter.com/NjpN4V0T3l
— zeta (@zetadice) March 22, 2018


