Eowlyn Montenegro, oriunda de Juan Bautista Alberdi, superó un exigente proceso de selección entre más de 12.000 jóvenes de todo el mundo. Será la única representante argentina en el programa espacial internacional ShakthiSAT.
TUCUMÁN — A finales de agosto de este año, las aulas del Instituto Técnico de Aguilares (ITA) verán partir a una de sus estudiantes de séptimo año hacia un destino extraordinario. Con solo 18 años, Eowlyn Montenegro viajará a la India para integrarse a un equipo científico global que diseñará y construirá un satélite de tipo CubeSat (un modelo de satélite miniatura y modular) destinado a una misión real de exploración en la órbita de la Luna.
La joven tucumana fue seleccionada para formar parte de ShakthiSAT, una ambiciosa iniciativa internacional impulsada por la organización Space Kidz India. El programa tiene como meta principal promover el empoderamiento femenino y la inserción de mujeres jóvenes en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés).
Una selección entre miles de aspirantes.
Llegar a esta instancia no fue una casualidad, sino el resultado de un exigente proceso de formación y evaluación remota que se extendió durante un año entero.
La convocatoria original reunió a más de 12.000 chicas provenientes de 108 países, quienes recibieron capacitaciones intensivas en física, matemáticas, ingeniería de sistemas y tecnología espacial. Del total de inscriptas, 167 eran argentinas que comenzaron el trayecto en abril de 2025. Solo diez de ellas alcanzaron la fase final, y Eowlyn fue la única seleccionada para viajar.
“El proceso fue muy intenso”, relató la estudiante. “Tuve que equilibrar esta capacitación con las exigencias del ITA, que es una escuela técnica de doble jornada, sumado a mis otros proyectos extracurriculares”. Tras superar exámenes técnicos individuales, pruebas de trabajo colaborativo en grupo y entrevistas finales, la confirmación oficial la dejó “en blanco, con una mezcla de emoción gigante y muchísimo orgullo”.
Cultivar la vocación en el interior del país.
Desde su infancia en la localidad de Juan Bautista Alberdi, “Lyn” —como la conocen sus cercanos— sintió una profunda curiosidad por entender el funcionamiento de las cosas. Inspirada en figuras de la ciencia contemporánea como la bióloga molecular y candidata a astronauta española Sara García Alonso, la joven se propuso derribar las barreras geográficas y de recursos que suelen afectar a las comunidades alejadas de las grandes capitales.
“Crecer en Alberdi y apostar por la tecnología requiere de mucha voluntad. En el interior no siempre tenés los recursos o las oportunidades a la vuelta de la esquina; muchas veces hay que atar los problemas con alambre y ser muy autodidacta”.
Durante diez días en la India, Eowlyn trabajará codo a codo con delegaciones de otros continentes en el ensamblaje y testeo de los componentes satelitales. Aunque los roles específicos del equipo se definirán de forma colaborativa al llegar, la certeza de “meter mano” de forma directa en un dispositivo que orbitará la Luna es el motor de su preparación.
El último tramo: Una campaña solidaria.
Pese al enorme logro académico, el viaje plantea desafíos logísticos de último momento. Actualmente, la estudiante se encuentra impulsando una campaña de recaudación de fondos para costear los trámites de documentación, los traslados domésticos desde Tucumán hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en Buenos Aires, y eventuales gastos de estadía y manutención en el país asiático que aún no han sido detallados por la organización.
Más allá del impacto en su currículum, Montenegro espera que su experiencia inspire a otros estudiantes del interior de la Argentina: “Significa demostrar que hay un talento inmenso y una gran capacidad de resiliencia. No importa si venís de un lugar pequeño; con esfuerzo y apoyo, las oportunidades llegan”.


