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Un sismo de magnitud 6,5 en el Ártico expone el impacto del deshielo y enciende alarmas por desastres en cascada

Un sismo de magnitud 6,5 en el Ártico expone el impacto del deshielo y enciende alarmas por desastres en cascada

Un estudio internacional vincula la pérdida de permafrost en la isla de Jan Mayen con una mayor vulnerabilidad ante terremotos, reviviendo el antecedente de las avalanchas en el Himalaya.

Un terremoto de magnitud 6,5 sacudió la remota isla volcánica de Jan Mayen, en el Atlántico Norte, desatando una severa avalancha de rocas sobre el glaciar Kjerulf y dejando mantos de escombros a kilómetros del epicentro. Un estudio internacional publicado en la prestigiosa revista PNAS revela que la gravedad del impacto no se debió únicamente a la fuerza del sismo, sino a la progresiva degradación del permafrost provocada por el calentamiento global.

Investigadores del centro Geomar Helmholtz de Kiel combinaron registros sísmicos, imágenes satelitales, modelos de propagación e infrasonido para reconstruir el colapso. Los hallazgos confirman que el hielo que antes rellenaba las grietas y mantenía unidas las masas rocosas de la ladera volcánica del monte Beerenberg se está derritiendo, reduciendo drásticamente la estabilidad del terreno.

Peligros naturales en cadena.

El fenómeno en la isla noruega pone de manifiesto la aparición de riesgos naturales en cascada, un patrón que evoca la tragedia ocurrida en la frontera entre Nepal y China. En ambos escenarios, la pérdida de cohesión en las masas de hielo y roca actuó como el catalizador de desastres de gran escala.

  • Jan Mayen: Un sismo habitual actuó como detonante en un terreno debilitado por el descongelamiento, provocando derrumbes y el colapso de bloques sobre la costa (fenómeno de calving en el glaciar Weyprecht).

  • Himalaya (Nepal-China): El desencadenante fue el colapso directo de una masa helada, pero motivado por el mismo proceso de fondo: la degradación térmica del suelo polar y de alta montaña.

El doctor Guilherme W. S. de Melo, autor principal de la investigación, advirtió que el aumento de las temperaturas globales continuará debilitando glaciares y laderas en zonas polares. Este escenario incrementa la vulnerabilidad de las regiones árticas ante eventos sísmicos futuros, transformando temblores comunes en catástrofes de gran magnitud.

Redacción: Nova Comunicaciones.

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