Rosario Romero: “Good journalism helps to grow”.
La afirmación proviene de una ministra que abusó del Estado como agencia de colocación para familiares y amigos, mientras en otro lugar una ministra por un desayuno está al borde de la dimisión.
Por estos días, una presunta causa por corrupción sacude a Finlandia ya que la primera ministra, Sanna Marin habría utilizado dinero de los fondos públicos para pagar su desayuno y el de su familia durante su estadía en la residencia oficial.
El hecho generó un escándalo sin precedentes en el país, porque la familia habría ocupado unos 30 dólares diarios para ese gasto, que no está incluido entre los que se prevén para la residencia oficial del primer ministro.
A raíz del escándalo, el propio gobierno de Marin emitió un comunicado en el que informó que entre enero de 2020 y mayo de 2021, la primera ministra gastó en alimentación en su residencia oficial 14.363,20 euros, es decir, unos 845 euros al mes.
Por eso, ya pidió disculpas públicas y se iniciará una investigación preliminar, y hasta podría costarle la dimisión este escándalo, que se inició a partir de la publicación de un periódico local.
Nada más alejado con lo que ocurre en la provincia de Entre Ríos.
Aquí, cuando un medio de comunicación como este Portal denuncia alguna irregularidad que ocurre en el ámbito del gobierno provincial o que involucra a sus funcionarios, el hecho no solo no es aclarado o desmentido, sino que todos los mecanismos y aparatos del Estado son puestos en marcha para ocultarlo.
Pero si eso de por si es indignante, mucho más lo es que se oculte información que debería ser pública a la prensa y a la ciudadanía en general.
Actos de gobierno que deberían ser simples y transparentes, como la nómina de funcionarios que componen la gestión, son ocultados desde el día mismo en que asumieron.
Para acceder a una información tan simple como esa, tanto para los ciudadanos como para el periodismo es necesario recurrir a pedidos de informes, interponer acciones de amparo ante la Justicia y, ni así, se obtienen las respuestas.
Este gobierno que vive en el oscurantismo, en el ocultamiento, en una total falta de transparencia, tiene como una de sus principales funcionarias a la ministra de Gobierno, Rosario Romero.
Este 7 de junio, en conmemoración del Día del Periodista, la ministra hizo una publicación en sus redes sociales (que entre tanta informalidad se utilizan casi como medio oficial de comunicación) que dejó a quienes ejercemos esta profesión en busca de la verdad totalmente estupefactos:
“El buen periodismo ayuda a crecer, a desarrollar sentido crítico y a un mejor ejercicio de derechos y deberes de la ciudadanía. Mis cariños a quienes ejercen el periodismo, en su día”.



