Segunda parte.
Tras el estupor que causó la noticia publicada por NOVA el domingo pasado, sobre los supuestos abusos del “profe” de música, las autoridades de la Instituto Secundario Pio XII se presentaron en los tribunales de la ciudad de Gualeguaychú a radicar la denuncia.
Due to the alleged abuses of the music “Professor”, they want to kill the messenger.
En este sentido felicitamos por la valiente decisión que se tomó desde la Institución, ante tanta repercusión social que impactó en todos los sectores; (Obligación moral y compromiso con la justicia).
En el trascurso de la semana, luego de la publicación, nuestra redacción recibió mensajes indirectos queriendo amedrentar al periodismo independiente, sin lugar a dudas se estaría preparando una operación en conjunto por la “corrupción” incrustada desde hace tiempo para armar una posible causa judicial contra periodistas de NOVA, causa mentirosa, planificada, orquestada y digitada desde la fiscalía local.
“Nos defenderemos, es nuestro derecho”.
Además no se puede tapar el sol con las manos, nadie puede decir que “NO” hubo denuncia si no se investigó, ni tampoco se quiso escuchar a las víctimas.
La noticia se publicó en modo potencial el domingo pasado, y desde el lunes no pararon de llamarse entre magistrados, según fuentes contaron a NOVA. Algunos de ellos sumamente preocupados y molestos.
Los supuestos abusos del profe de música, eran a voz populi en las calles de la ciudad, y las chicas que habrían sido afectadas pertenecerían al coro musical de aquel año.
Cabe mencionar que fuimos muy responsables a la hora de orientar la investigación tras ser consultados, a los investigadores les aportamos voluntariamente datos del ex Director de la Institución en aquel tiempo quien habría tomado medidas al respecto y para que verdaderamente se enfoque en los hechos.
En este contexto sabemos que un abuso sexual u acoso puede ocasionar un profundo impacto emocional, se habla muy poco sobre las consecuencias psicológicas en las víctimas cuando la justicia encubre la agresión.
Cuando pensamos en un agresor, imaginamos a una persona que calza con nuestra idea de maldad y perversión. Pero quienes abusan sexualmente de otra persona no siempre son figuras sombrías en callejones oscuros. Muchas veces están ocultos en nuestra familia, vecinos, amigos o colegas de trabajo. Aunque para la mayoría de nosotros es incomprensible que un pariente cercano pueda realizar un acto tan atroz, lo cierto es que una enorme cantidad de abusos sexuales a menores se cometen en Gualeguaychú y zonas.
Y esa excesiva cercanía con el delito hace que casi un 40% de las familias nieguen los hechos. Para entender mejor este tipo de reacciones, es necesario mirar con detenimiento el contexto. ¿Qué hay detrás de un encubrimiento judicial?
Quizá lo primero sea una mezcla de sentimientos abrumadores (como el miedo, la vergüenza o la ira), los cuales intervienen al momento de tomar acciones ante un abuso.
“No nos puede estar pasando esto a nosotros”. Este tipo de negación o resistencia a enfrentar la realidad lleva a que muchas familias nieguen los hechos por lo doloroso que sería aceptarlo y ante la falta de confiablidad de la justicia.
¿Negligencia o disfunción?
Lo cierto es que el pánico a las consecuencias hace que las víctimas retrocedan y desistan.
Por ejemplo, a reconocer la traición de alguien respetado y de confianza. Es una forma de evitar el tránsito de la desilusión. De mantener las cosas como están, a pesar de que pueda producir más daño. Al fin y al cabo, es durísimo aceptar que una persona públicamente conocida, a la que consideramos “buena persona”, pueda ser un agresor sexual.
Pero nuestra mirada no solo debería enfocarse en la indignación del encubrimiento, sino principalmente en los efectos que éste provoca en las víctimas.
De esta manera las personas atraviesan por dos experiencias traumáticas: el abuso en sí y la negación del abuso. Porque encubrir no es otra cosa que negar la dolorosa realidad de una agresión. Y al hacerlo, sus robustas raíces quebrantan la salud mental de las víctimas y la forma en que se perciben a sí mismas. Aunque se sabe que sufrir un abuso puede ser detonante de un problema emocional severo, no se habla mucho sobre las consecuencias psicológicas del encubrimiento.
Y esta clase de silencio puede ser devastador a largo plazo.


