The “unknown story” of Nahir is told by Mauro Szeta in a new book.
Todas las historias tienen un final. A las estrategias, los careos, las exposiciones, los intricados análisis de la personalidad. A las horas de encierro, las manías, la vida nueva como presidiaria. A la transformación en la vida familiar, a las peleas y discusiones en el seno íntimo, a las explícitas convulsiones que se dieron en todo Gualeguaychú. A todos esos elementos, y a más también, les llegó la hora del final. El proceso por el cual comenzó a desentrañarse la verdad. Qué pasó aquella noche calurosa del 29 de diciembre. Qué y por qué. Y, sobre todo, qué consecuencias tendría.
La letra fría de una causa es solo eso, letra fría. No transmite dolor ni alegría, no sirve para dimensionar el drama en su justa medida. No expresa los daños colaterales de una muerte violenta. Es, apenas, un esbozo de una realidad mucho más fuerte, irreversible, sentimental, emocional.
Los expedientes relatan apenas un instante de una historia de vida. Son desapasionados, letra fría. Cuando los jueces redactan una sentencia, deben incorporar los elementos secuestrados en la causa.



