The history of prosthetics that are changing the lives of thousands of children.
Sustentables y económicas, así son las manos que imprime Gino Tubaro en su “Manoneta”.
Gino Tubaro encontró una solución económica y amigable con el medio ambiente para cubrir una demanda extendida en nuestro país y en el mundo: prótesis ortopédicas.
Con tan solo 25 años, Gino creó Atomic Lab, una ONG que se dedica a crear soluciones para cambiar la vida de millones de personas mediante las últimas tecnologías. A través de la impresión 3D, ya logró entregar miles de prótesis a niños y niñas de todo el país.
La idea apareció luego de un emprendimiento fallido. Gino, junto a un amigo, buscó comercializar prototipos de impresoras 3D que ellos mismos armaban. Si bien, como él cuenta, este proyecto fue un fracaso, durante el intento la madre de Felipe, un chico que nació sin una de sus manos, se comunicó con ellos para explorar la posibilidad de que le realizaran una prótesis. Allí nació la idea que hoy Atomic Lab llevó a lugares impensados.
En una camioneta Ford Ranger a la que intervino con paneles solares en su techo, le colocó una impresora en la caja y apodó “La Manoneta”, Gino recorre el país llevando prótesis pero también el know-how y el entusiasmo para que cada vez sean más lo que se sumen a esta historia solidaria.
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La Manoneta es una Ford Ranger intervenida por el propio Gino.
Las prótesis están hechas a base de PLA, un derivado del maíz, se realizan en 24 o 48 horas, dependiendo de su tamaño, y cuestan cientos de veces menos que otras opciones que se ofrecen en el mercado pero resultan económicamente inalcanzables para muchas familias que las necesitan.
Por si fuera poco, a su corta edad, Gino también creó una red de “embajadores atómicos” que se encargan de continuar esta práctica en el resto del mundo. Son colaboradores que solo tienen que poseer una impresora 3D o acceso a ella y Atomic Lab les brinda, a través de una plataforma, las personas a las que ayudar y el archivo para realizar la impresión. Así se forma una alianza que logra extender esta buena práctica globalmente.
Como explica Gino, “esta es una solución que evita los altos costos de transporte, su consecuente impacto ambiental y las trabas burocráticas, porque a través de internet se puede enviar el archivo y que directamente lo impriman en donde se necesita”.
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