El hito se alcanzó en Córdoba bajo el Programa Peace Cóndor, marcando el inicio de la era operativa de estas aeronaves en el país.
Córdoba. – En lo que ya se considera un día histórico para la defensa nacional, la Fuerza Aérea Argentina dio un paso fundamental en su proceso de modernización. En las instalaciones del Área Material Río Cuarto, pilotos argentinos completaron con éxito el denominado “Vuelo Solo” en el Sistema de Armas F-16, alcanzando así la primera certificación oficial del Programa Peace Cóndor en el país.
El evento contó con la presencia del Ministro de Defensa, Carlos Petri, junto al Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier general Carlos María Presti, quienes supervisaron la jornada y destacaron el impacto estratégico de este logro.
Una formación con estándares internacionales.
Los pilotos que lograron la habilitación para operar el F-16 de manera totalmente autónoma debieron superar una exigente etapa de formación, entrenamiento teórico y transición operativa.
Este proceso se llevó a cabo bajo rigurosos estándares internacionales y contó con el soporte técnico y el acompañamiento de la firma global Top Aces, contratada para la implementación y optimización del sistema de adiestramiento avanzado en la Argentina.
El dato: El “Vuelo Solo” es la máxima prueba de confianza y destreza para un piloto militar, donde toma el control absoluto de la aeronave de combate sin instructor a bordo, tras meses de simulación y preparación teórica.
Hacia la soberanía del espacio aéreo.
Con la culminación de esta fase, la Argentina no solo suma pilotos aptos para el combate moderno, sino que se encamina hacia un objetivo mucho más ambicioso a largo plazo.
Capacidad Nacional: Establecer un sistema propio de formación y adiestramiento continuo.
Sostenimiento Local: Desarrollar la logística interna para el mantenimiento y operación del Sistema de Armas F-16.
Custodia Efectiva: Consolidar una Fuerza Aérea disuasiva y preparada para garantizar la soberanía del espacio aéreo argentino.
La incorporación de los F-16 Fighting Falcon reconfigura el mapa de la defensa en el Cono Sur, devolviendo a la Argentina una capacidad de interceptación supersónica que el país había perdido hace casi una década tras la desprogramación de los legendarios Mirage.
Redacción: Nova Comunicaciones.


