En un partido no apto para cardíacos, la Selección Argentina logró rescatar un empate agónico ante un durísimo combinado de Egipto. Cuando las papas quemaban y el panorama se oscurecía, apareció el de siempre. Sí, Lionel Andrés Messi.
Un partido cuesta arriba.
El encuentro comenzó cuesta arriba para la Albiceleste, que se vio sorprendida por la velocidad y el orden táctico del conjunto africano. Egipto logró ponerse en ventaja por partida doble, aprovechando las desatenciones en el fondo argentino y silenció a los miles de fanáticos presentes.
Sin embargo, el orgullo del campeón del mundo despertó a tiempo. Tras el descuento inicial que devolvió la esperanza, la Selección se volcó por completo al ataque, empujando a Egipto contra su propio arco.
El grito sagrado.
Y el milagro llegó. Tras una jugada colectiva a puro toque y paciencia, la pelota le quedó en la frontal del área al “Diez”. Con esa zurda eterna que no sabe de pasos del tiempo, Messi sacó un remate inatajable que infló las redes. ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL! El estallido fue total.
¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL! Messi marcó y ahora la Selección empata 2-2 con Egipto. pic.twitter.com/0EjRiCMTG6
— TyC Sports (@TyCSports) July 7, 2026
“No duden nunca de él. Cuando el equipo más lo necesita, la magia de Leo siempre dice presente”, comentaban los relatores emocionados ante la hazaña.
Lo que se viene.
Con este 2-2 definitivo, Argentina rescata un punto de oro desde lo anímico y demuestra que, incluso en los días donde el juego no fluye, el corazón y la jerarquía individual siguen intactos.
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El dato: Con este tanto, Messi sigue estirando su leyenda como el máximo artillero histórico de la Selección.
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Próximo desafío: La Albiceleste deberá corregir los errores defensivos de cara al próximo compromiso para sellar su clasificación.
¡Hay vida, hay fútbol y, sobre todo, hay Messi!
Redacción: Nova Comunicaciones.


