La Cuarta Corte Penal de Siria dictó la pena capital contra el exdictador, su hermano Maher y su primo Atef Najib por las atrocidades cometidas durante la guerra civil. El exmandatario continúa asilado en Rusia tras la caída del régimen en diciembre de 2024.
DAMASCO. En una resolución sin precedentes para la historia reciente del Medio Oriente, un tribunal sirio condenó a muerte al exdictador Bashar al-Assad por crímenes de guerra y de lesa humanidad. El fallo, dictado por la Cuarta Corte Penal de Damasco, representa la primera condena judicial contra la cúpula del régimen tras el fin de más de cinco décadas de dominio de la familia Assad.
La sentencia judicial también alcanzó con la pena máxima a dos figuras clave de la red de represión estatal:
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Maher al-Assad: Hermano menor del exmandatario y excomandante de la Cuarta División Blindada, unidad señalada por múltiples violaciones a los derechos humanos. Fue juzgado en ausencia.
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Atef Najib: Primo de Assad y exjefe de Seguridad Política en la provincia de Daraa. A diferencia de los familiares del dictador, Najib sí compareció ante la justicia tras ser arrestado por las nuevas autoridades.
Décadas de impunidad bajo el escrutinio judicial.
El tribunal consideró a Bashar al-Assad responsable directo de ejecuciones premeditadas, torturas sistemáticas, detenciones arbitrarias y la represión violenta desplegada desde el inicio de las protestas en 2011. El conflicto armado, que se extendió por casi 14 años, dejó un saldo estimado de medio millón de muertos y millones de desplazados.
El fin de la dinastía Assad se consumó el 8 de diciembre de 2024, cuando una ofensiva relámpago de fuerzas rebeldes encabezadas por Hayat Tahrir al-Sham (HTS) tomó la capital. Assad huyó hacia Moscú, donde el gobierno ruso le otorgó asilo político por “razones humanitarias”.
Justicia transicional y el reto de la extradición.
Las nuevas autoridades sirias presentaron el fallo como un hito fundamental para la justicia transicional en el país. En ciudades como Daraa —cuna de la revolución de 2011—, miles de ciudadanos salieron a las calles a celebrar la decisión de los jueces.
Sin embargo, el cumplimiento de la condena para Bashar y Maher al-Assad sigue siendo una incógnita. Pese a los reiterados pedidos de extradición formulados por Damasco, el Kremlin se ha negado a entregar al exmandatario, lo que mantiene la ejecución de la pena en suspenso mientras permanezca bajo protección rusa.
Redacción: Nova Comunicaciones


