Las noches de este mes de junio de 2026 están ofreciendo uno de los espectáculos astronómicos más fascinantes y estéticos del año. Un desfile celestial reúne en el horizonte a tres de los planetas más emblemáticos de nuestro sistema solar —Mercurio, Venus y Júpiter— acompañados en una coreografía perfecta por una sutil y elegante Luna creciente.

El fenómeno, que alcanza su punto álgido durante estos días, destaca especialmente por la posición de Mercurio. Al encontrarse en su punto de “máxima elongación”, el elusivo planeta se ha distanciado lo suficiente del resplandor del Sol, lo que otorga a los observadores una de las mejores oportunidades del año para localizarlo a simple vista, una tarea habitualmente compleja debido a su extrema cercanía con nuestra estrella madre.
Un marco perfecto para la astrofotografía.
La disposición de los astros ocurre justo después de la puesta de Sol, en dirección al oeste. En ese instante, los tonos anaranjados y azulados propios del crepúsculo sirven como marco natural para resaltar el brillo de los planetas.
Venus se presenta como el objeto más brillante y fácil de reconocer en el firmamento, seguido muy de cerca por el gigante gaseoso Júpiter. La Luna, con apenas unos días de haber iniciado su fase creciente, añade un contraste mágico con su delicada silueta mínimamente iluminada, evitando que su luz eclipse el brillo de los planetas vecinos.
Una agenda de tres noches para el satélite terrestre.
Los entusiastas de la astronomía podrán seguir de cerca el dinámico viaje de nuestro satélite natural a lo largo de la semana:
16 de junio: La Luna creciente visitará la posición de Mercurio, sirviendo como una guía ideal para capturar la escurridiza posición del planeta.
17 de junio: En un desplazamiento fascinante, la Luna avanzará para acercarse directamente a la brillante conjunción de Venus y Júpiter, completando una de las postales astronómicas más bellas del año.
Guía para no perderse el evento.
Para disfrutar al máximo de este encuentro cósmico a simple vista, los expertos recomiendan seguir una serie de sencillas pautas:
El horizonte despejado: Es fundamental buscar un lugar elevado o abierto con la vista hacia el oeste/noroeste completamente libre de obstáculos como edificios, árboles o montañas, ya que los planetas se ubicarán a baja altura.
El momento justo: La ventana ideal de observación comienza entre 30 y 45 minutos después del ocaso, justo cuando el cielo comienza a oscurecerse pero aún conserva el color del crepúsculo.
Uso de instrumentos: Aunque el evento es 100% visible a simple vista, el uso de prismáticos o binoculares potenciará la experiencia para apreciar los detalles de la cercanía planetaria. Nota importante: solo se deben usar una vez que el Sol se haya ocultado por completo para evitar daños oculares.
Cámara lista: Debido a la belleza de los colores del cielo y la nitidez de los astros, los astrónomos sugieren preparar una cámara con trípode —o incluso teléfonos móviles modernos con modo nocturno— para inmortalizar esta rara y perfecta sincronía del Sistema Solar.
Redacción: Nova Comunicaciones.


