Un estudio internacional revela que el calentamiento global duplicó la acumulación de este metal pesado en la Península Antártica, transformando la reserva natural en un foco de contaminación.
Lo que durante milenios se consideró el rincón más prístino del planeta está perdiendo su blindaje natural. El avance acelerado del calentamiento global está convirtiendo a la Península Antártica en una inesperada fuente de contaminación por mercurio, según reveló una reciente investigación realizada por un consorcio internacional de científicos.
El fenómeno responde a una peligrosa combinación: por un lado, el aumento de la deposición atmosférica de mercurio —proveniente principalmente de la actividad industrial en latitudes medias y bajas— y, por otro, el acelerado deshielo de la cubierta nival. Este proceso de derretimiento libera hacia los suelos y cursos de agua el metal pesado que permaneció atrapado en el hielo durante décadas.
Los datos del estudio son alarmantes. Los investigadores constataron que los niveles de acumulación de mercurio en la Península Antártica se han duplicado en los últimos años, un incremento que altera de forma drástica la química ambiental de la región y multiplica los riesgos toxicológicos para la biodiversidad local.
Cadena de impacto en la fauna marina.
El mayor peligro radica en la metilación, un proceso biológico mediante el cual el mercurio inorgánico se transforma en metilmercurio, su variante más tóxica y bioacumulable. Al ingresar en la red trófica, este contaminante se concentra en krill, peces y aves marinas, alcanzando cúspides preocupantes en depredadores tope como pingüinos, focas y orcas.
Especialistas advierten que la exposición prolongada a este metal pesado causa severos daños neurológicos, metabólicos y reproductivos en la fauna polar, poniendo en riesgo la supervivencia de especies que ya combaten la pérdida de su hábitat por la crisis climática.
El hallazgo desmonta la idea de que los polos están a salvo de la huella humana global y exige revisar de manera urgente las políticas internacionales de monitoreo ambiental y emisión de contaminantes a escala planetaria.
Redacción: Nova Comunicaciones.


