De guarida a escombros.
La semana pasada, sus nuevos dueños habían anunciado que tirarían abajo “la casa del diablo”, pero antes se encargararon de buscar en la enorme casona algún tesoro oculto del fallecido capo narco colombiano.

Los vestigios de la guerra contra drogas que hicieron de Miami un lugar notable por su violencia y contrabando en la década de 1980, están siendo arrasados, y sus nuevos dueños ansiosamente han inspeccionado las ruinas en busca de los últimos rastros del reinado de Pablo Escobar.




