Datos oficiales muestran que el empleo formal retrocede mientras crece el trabajo informal y se reconvierten sectores tecnificados.
A pesar de que la economía registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al 5%, el empleo formal mostró una contracción en los últimos indicadores oficiales.
El registro evidenció la destrucción de 12.000 puestos en el sector privado y la baja de 11.000 monotributistas respecto al mes anterior, confirmando que la recuperación macroeconómica no se traduce de manera directa en la creación de trabajo registrado.
Reestructuración, automatización y contracción sectorial.
El economista laboral Jorge Colina explicó que la adopción de procesos de tecnificación y búsqueda de eficiencia impulsa despidos incluso en sectores en plena expansión, tales como finanzas, petróleo, gas y minería.
Según el especialista, la estabilización de los precios obligó a las entidades bancarias a reestructurar líneas de negocios anteriormente asociadas a la alta inflación.
A este panorama se suma la caída de la actividad en sectores altamente mano de obra intensivos como la industria, la construcción y el comercio, impactados por el freno de la obra pública y la expansión del comercio electrónico, que altera la demanda de personal presencial.
Crecimiento de la informalidad y distorsión de incentivos.
La transformación tecnológica y la automatización reducen los puestos tradicionales y desplazan a los trabajadores hacia actividades no reguladas.
Colina advirtió que el fenómeno con mayor dinamismo es el cuentapropismo informal, compuesto por trabajadores que no cotizan en el régimen del monotributo ni cuentan con cobertura previsional, un universo en el que se inscriben gran parte de los repartidores y choferes de plataformas digitales.
Por otro lado, el especialista señaló que el diseño actual de las transferencias sociales genera incentivos cruzados que desestimulan la formalización, ya que en determinados tramos un trabajador informal percibe montos superiores por la Asignación Universal por Hijo (AUH) en comparación con un asalariado registrado.
En cuanto a las medidas fiscales, relativizó el impacto de las recientes reducciones en los aportes patronales por considerarlas marginales frente a los elevados costos laborales e indemnizatorios, al tiempo que remarcó la importancia de adaptar la educación y las regulaciones a la nueva matriz productiva.


