Las estadísticas del Ministerio de Justicia muestran que en los últimos quince meses hubo 2.094 niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual. La práctica volvió a estar bajo debate por el escándalo de la pensión de Independiente.
Hace dos semanas que el país se indigna por los abusos de chicos en Independiente y River. Y a medida que pasan los días las denuncias aumentan. En el club de Avellaneda se confirmaron nueve chicos de las inferiores abusados por los que hay cinco hombres detenidos. En el club de Núñez serían dos varones de fútbol y dos chicas de voley. Se habla de explotación sexual, de corrupción de menores, de facilitación para la prostitución.
Lo cierto es que el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes es una de las peores formas de violencia contra la niñez y la adolescencia. La mayor cantidad ocurre en la propia casa: siete de cada diez abusadores son los padres, los padrastros, los tíos y los abuelos.
De acuerdo a un informe del diario Clarín, a pesar de ser un problema que crece en el mundo, la mayoría de los casos no son detectados ni denunciados. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cinco mujeres y uno de cada trece varones han sufrido abusos sexuales en la infancia. En Argentina, las estadísticas del Ministerio de Justicia muestran que en los últimos quince meses hubo 2.094 niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual. Los especialistas aseguran que esos números representan una ínfima parte de lo que sucede en la realidad.
“El abuso es una de las formas más tremendas de violencia hacia la infancia, pero los chicos tienen miedo de hablar porque son niños, porque se los juzga, por temor a las represalias, porque sienten culpa y vergüenza”, dijo María Angeles Misuraca, oficial de Protección y Acceso a la Justicia de Unicef.



