El “picudo rojo”, una plaga originaria de Asia, ya hizo estragos en Uruguay y recientemente se detectó en la Isla Martín García. Autoridades nacionales y provinciales despliegan operativos contrarreloj para proteger el Parque Nacional El Palmar y la emblemática especie yatay.
El sector oriental del Litoral argentino se encuentra en vilo. La confirmación de la llegada del picudo rojo de las palmeras a la Argentina encendió todas las alarmas fitosanitarias e impulsó un fuerte operativo de prevención. Este insecto exótico, que ingresó al continente a través de Uruguay, tiene una capacidad destructiva letal: deposita sus huevos en la corona de las palmeras y sus larvas devoran la planta desde adentro hacia afuera, causando un daño irreversible.
Un avance silencioso e implacable.
El derrotero del picudo rojo comenzó en Asia, hizo escala en Europa (donde España sufrió graves consecuencias) y desembarcó oficialmente en Uruguay en abril de 2022. Tras una rápida dispersión en el país vecino, la plaga cruzó la frontera.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que ya había emitido una alerta fitosanitaria en octubre de 2024, declaró recientemente la emergencia sanitaria tras confirmar la presencia de ejemplares en una palmera infectada en la isla Martín García, provincia de Buenos Aires.
Las características de la infección hacen que la prevención sea la única herramienta viable:
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Daño irreversible: Una vez que la palmera presenta síntomas visibles, ya está muerta.
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Ausencia de cura: No existen tratamientos para salvar a un ejemplar infectado.
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Erradicación drástica: El protocolo exige la extracción, el corte en trozos pequeños (“chipeo”) y el entierro de la planta para evitar la propagación.
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Alto impacto económico: En Uruguay, talar y destruir una palmera infectada tiene un costo que oscila entre los 1.000 y 1.500 dólares.
El tesoro entrerriano en la mira: La palmera yatay
Aunque en Uruguay la especie más afectada fue la palmera exótica canaria (o palma fénix), en Argentina el principal temor radica en el impacto que podría tener sobre la flora autóctona, especialmente en la provincia de Entre Ríos.
Allí se encuentra el Parque Nacional El Palmar, un santuario natural de más de 8.200 hectáreas que protege a la palmera yatay, declarada Monumento Natural Provincial el año pasado.
“La gran preocupación nuestra es el yatay, porque es una especie emblemática para la Argentina y para Entre Ríos en particular. Si lo afecta, puede ser un golpe muy fuerte”.
— Pablo Aceñolaza, Director de Áreas Protegidas de Entre Ríos.
¿Por qué el Picudo Rojo es tan peligroso?
En Argentina ya existe un insecto similar, el picudo negro, pero su impacto en el ecosistema es radicalmente distinto al de la especie invasora asiática.
| Característica | Picudo Rojo (Invasor) | Picudo Negro (Autóctono) |
| Origen | Asia | Especie nativa de la región |
| Nivel de agresividad | Extremadamente destructivo y letal | Bajo, convive en equilibrio con el ecosistema |
| Reproducción | Alta tasa reproductiva, en grandes cantidades | Menor tasa de reproducción |
| Enemigos Naturales | Ninguno en Sudamérica | Controlado por depredadores locales |
Operativo blindaje: Drones y vigilancia constante.
Para evitar un desastre ecológico incalculable, se ha tejido una red preventiva integral que involucra al Senasa, el INTA, universidades y Parques Nacionales. Se habilitó un laboratorio especial en la ciudad de Chajarí para analizar muestras con mayor celeridad, dada la proximidad con la frontera uruguaya.
En el Parque Nacional El Palmar, la gestión del riesgo es exhaustiva. Su intendente, Facundo Alcalde, confirmó que si bien el insecto aún no ingresó a Entre Ríos, ya se dictan talleres de concientización y se realizan patrullajes aéreos intensivos.
El monitoreo se realiza con drones que trazan líneas paralelas cada diez metros sobre el terreno. Dado que el picudo rojo anida en la parte más alta de la copa de las palmeras, esta vigilancia aérea milimétrica se presenta como la única esperanza para lograr una detección temprana y salvar el patrimonio natural del Litoral argentino.
Redacción: Nova Comunicaciones.


