En el este de la selva misionera, el loro vinoso (Amazona vinacea) da una batalla crítica contra la pérdida de su hábitat. Un reciente monitoreo impulsado por Aves Argentinas revela que apenas quedan 323 ejemplares en el país, una cifra alarmante que moviliza a científicos, organizaciones y pobladores locales en una estrategia integral de conservación.
La amenaza principal: pérdida de nidos por tala selectiva.
La especie depende de selvas en óptimo estado de conservación para alimentarse y reproducirse. La deforestación selectiva —a menudo ilegal— extrae árboles maduros de gran porte que poseen las cavidades naturales de al menos 60 cm de profundidad requeridas para la nidificación.
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Especies arbóreas clave: Principalmente la araucaria o pino paraná (Araucaria angustifolia), declarada Monumento Natural Provincial en 1986 y protegida por ley. También utilizan ejemplares de gran tamaño de timbó de campo y marmelero.
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Mascotismo y tráfico: Además de la degradación del bosque nativo, la población sufre por la extracción de pichones. Mientras que localmente persiste la tenencia domiciliaria, se alerta sobre un circuito de tráfico ilegal hacia Brasil, donde se rescatan cerca de 50 ejemplares anuales provenientes de nidos argentinos.
Estatus de conservación y acciones en el territorio.
| Parámetro | Estatus / Situación |
| Categoría de amenaza (Loro vinoso) | En peligro crítico a nivel nacional / Especie de Valor Especial (EVVE) |
| Estado de la araucaria | En peligro crítico a nivel internacional (Lista Roja UICN) |
| Evolución poblacional | Pasó de ~100 individuos en 2005 a 323 en 2025 (estabilidad relativa) |
| Área focal de trabajo | Municipio de San Pedro y Reserva Natural Estricta San Antonio |
Redoblando esfuerzos de conservación.
El trabajo coordinado entre Aves Argentinas y el Instituto Misionero de Biodiversidad (Imibio) abarca más de dos décadas de intervenciones directas:
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Estación Biológica y cajas nido: La instalación de réplicas de nidos en árboles nativos y la protección de cavidades existentes para garantizar la reproducción segura.
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Educación y comunidad: Desarrollo de programas ambientales en escuelas rurales y la creación de un “club de naturaleza” orientado a niños de entre 7 y 13 años.
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Monitoreo continuo: Seguimiento detallado de parejas reproductivas y censos anuales para determinar la tendencia real de la población en la porción argentina del Bosque Atlántico.
Redacción: Nova Comunicaciones.


