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Tensión en Medio Oriente: Donald Trump evalúa utilizar la “madre de todas las bombas” contra Irán

Tensión en Medio Oriente: Donald Trump evalúa utilizar la “madre de todas las bombas” contra Irán

El Pentágono analiza desplegar la GBU-43/B, el explosivo no nuclear más potente de Estados Unidos, para atacar objetivos energéticos y nucleares iraníes en caso de reanudar la ofensiva militar.

En medio del estancamiento del conflicto en Medio Oriente y la falta de avances diplomáticos, el gobierno de Estados Unidos contempla la posibilidad de utilizar la GBU-43/B, popularmente conocida como la “madre de todas las bombas” (MOAB, por sus siglas en inglés), en caso de que el presidente Donald Trump decida reanudar las operaciones militares contra Irán.

Según reportó la cadena CNN a partir de fuentes de la administración y el Departamento de Defensa citadas por la agencia AFP, el Ejército estadounidense analiza el despliegue de esta masiva munición convencional contra instalaciones energéticas y puntos estratégicos vinculados al programa nuclear iraní.

La escalada militar, que comenzó en febrero con una serie de ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, atraviesa una fase de calma relativa en la que Washington redujo la intensidad de los bombardeos para volcarse a la presión económica, aunque las opciones militares continúan sobre la mesa de decisiones de la Casa Blanca.

¿Cuál es el poder destructivo de la GBU-43/B?

La GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast es una de las armas no nucleares más potentes que posee el arsenal estadounidense:

  • Peso y dimensiones: Pesa aproximadamente 9,8 toneladas (casi 10.000 kilos) y contiene más de 8 toneladas de explosivos de alta potencia.

  • Mecanismo de detonación: Está diseñada para explotar a escasos metros del suelo antes del impacto. Esto genera una gigantesca onda expansiva lateral capaz de arrasar estructuras ligeras y personal al descubierto en un radio equivalente a nueve manzanas urbanas.

  • Efecto psicológico: Además de la devastación física, crea un hongo de humo visible a kilómetros y un estruendo masivo diseñado para desmoralizar a las fuerzas enemigas.

Las dudas militares: ¿Sirve contra búnkeres subterráneos?

A pesar de su devastador impacto en la superficie, mandos militares y analistas de inteligencia expresaron serias dudas sobre su efectividad real contra los principales objetivos nucleares de Teherán.

“Definitivamente no está diseñada como una ojiva de penetración profunda”, advirtió a CNN un funcionario al tanto de la planificación estratégica.

Gran parte de la infraestructura sensible de Irán —como el complejo situado en el denominado Monte Pickaxe, donde Washington e Tel Aviv sospechan que se almacenan componentes del programa atómico— está protegida por sólidas capas de roca y búnkeres reforzados bajo tierra. Al ser una bomba de detonación aérea y no una bomba antibúnker (como la GBU-57 MOP), la MOAB difícilmente podría neutralizar instalaciones subterráneas de gran profundidad.

Asimismo, los expertos advierten que su enorme radio de destrucción representa un alto riesgo de provocar bajas civiles masivas si se utiliza en las proximidades de zonas urbanadas o pobladas.

¿Cuándo se usó por última vez?

El único antecedente en combate de la “madre de todas las bombas” ocurrió el 13 de abril de 2017, durante el primer mandato de Donald Trump.

En aquella ocasión, un avión de transporte MC-130 de la Fuerza Aérea de EE. UU. la arrojó sobre el distrito de Achin, en la provincia de Nangarhar (Afganistán). El objetivo fue una compleja red de cuevas y túneles blindados utilizados por la filial local del Estado Islámico (ISIS-K). En dicho operativo, la bomba mató a más de 90 combatientes e destruyó la infraestructura subterránea aprovechando la compresión de aire producida por la detonación en el valle.

Presión política y contexto electoral.

La posibilidad de un reimpulso de la guerra se produce en un contexto político complejo para la Casa Blanca, con la mirada puesta en las elecciones legislativas de medio término (midterms) de noviembre en Estados Unidos.

El conflicto bélico repercutió negativamente en la economía mundial, impulsando al alza el precio de los combustibles y la inflación local, lo que generó un descenso en los niveles de aprobación del mandatario. Mientras Washington y Tel Aviv sostienen que la ofensiva busca evitar que Teherán consiga armamento atómico, el gobierno iraní reitera que su programa nuclear tiene fines estrictamente pacíficos.

Redacción: Nova Comunicaciones.

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