El Pentágono confirmó la salida repentina de al menos 12 aeronaves estratégicas de la base militar de Fairford, días después del arresto de cinco británicos sospechados de preparar un ataque terrorista.
En una maniobra militar atípica y de máxima celeridad, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos concretó el repliegue urgente de la totalidad de sus bombarderos desplegados en la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) británica en Fairford, al sur de Inglaterra. La decisión, confirmada por el Pentágono, se adoptó tras un incidente de seguridad vinculado al gobierno de Teherán que derivó en la detención de cinco sospechosos en las inmediaciones del recinto militar.
Una evacuación intempestiva.
El operativo de evacuación afectó a un contingente de al menos 12 aviones de combate de los modelos B-1 Lancer, B-2 Spirit y B-52 Stratofortress, varios de los cuales acababan de arribar al Reino Unido como parte de las rotaciones estratégicas habituales. La partida se ejecutó con tal grado de premura que algunas aeronaves despegaron mientras aún se coordinaba el despliegue de los aviones cisterna para el reabastecimiento en vuelo. Hasta la fecha, al menos tres de las unidades repatriadas ya tocaron tierra en bases militares situadas en Dakota del Sur.
A través de un comunicado oficial, un portavoz de las Fuerzas Armadas estadounidenses evitó pronunciarse sobre las alertas específicas recibidas en la instalación, aunque enfatizó la capacidad operativa del país:
“Los bombarderos de la Fuerza Aérea operan habitualmente en todo el mundo para responder a las necesidades globales. Nuestras tripulaciones se mantienen plenamente preparadas para ejecutar misiones en cualquier lugar y en cualquier momento, despegando si es necesario desde territorio continental estadounidense.”
Especialistas y grupos de seguimiento de aviación militar, como la Military Air Tracking Alliance, calificaron el movimiento como un hecho extraordinario, dado que la retirada inmediata de unidades estratégicas desde la base de un país aliado en paz no constituye un procedimiento habitual.
Detenciones y combustible almacenado.
El origen del repliegue se remonta al pasado 27 de septiembre, cuando las fuerzas de seguridad británicas arrestaron a cinco hombres de nacionalidad británica y radicados en Londres en las cercanías de la base de Fairford. Durante el procedimiento, la policía incautó tres camionetas que transportaban acelerantes de combustión (nafta). Si bien no se localizaron artefactos explosivos en el lugar, las autoridades abrieron una investigación formal por delitos relacionados con el terrorismo.
La base aérea de Fairford ha funcionado históricamente como un enclave clave para las operaciones de EE. UU. en Europa y fue utilizada en incursiones recientes contra objetivos en territorio iraní.
Escalada geopolítica.
La evacuación de la base británica ocurre en un momento de fuerte tensión militar entre Washington y Teherán. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra analizando nuevas opciones operativas que podrían incluir una ampliación de los ataques aéreos.
Al ser consultado por la prensa antes de trasladarse a un evento oficial en el estado de Ohio, el mandatario estadounidense sostuvo que el país islámico “ha quedado diezmado”, e insistió en que el conflicto bilateral se resolverá “por las buenas o por las malas”.
Redacción: Nova Comunicaciones.


