El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que la prioridad de Washington es evitar una escalada diplomática y dejó en manos de Donald Trump cualquier definición sobre un eventual apoyo militar.
El gobierno de los Estados Unidos hizo un llamado formal a la desescalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido ante el reciente incremento de la tensión por la soberanía de las Islas Malvinas. La posición de la Casa Blanca fue ratificada por el embajador norteamericano ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, quien subrayó que la prioridad absoluta de Washington en este contexto es evitar cualquier escenario de conflicto armado.
Durante una entrevista concedida a la cadena de noticias GB News, el diplomático estadounidense evitó respaldar de manera explícita un eventual apoyo militar a Londres en caso de un enfrentamiento en el Atlántico Sur. Waltz remarcó que cualquier decisión sobre una asistencia de esa magnitud corresponde exclusivamente al presidente Donald Trump en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.
Asimismo, Waltz enfatizó la postura equilibrada de Washington al destacar los estrechos lazos que mantiene con ambas partes: calificó a la Argentina como “una gran amiga” de los Estados Unidos, al tiempo que recordó la histórica “relación especial” con el gobierno británico.
Prudencia diplomática y la postura de Donald Trump.
Las declaraciones del representante ante la ONU se enmarcan en la línea de cautela que ha mantenido la Casa Blanca durante las últimas semanas. El propio Donald Trump evitó definir una posición categórica respecto al litigio de soberanía, manifestando estar evaluando “cada postura” y cuestionando abiertamente la viabilidad logística que implicaría para el Reino Unido un despliegue militar de gran escala a tanta distancia de su territorio metropolitano.
Ante esta falta de definiciones contundentes por parte de Washington, el primer ministro británico, Andy Burnham, mantuvo una reunión bilateral con Trump en Nueva York durante la reciente Asamblea General de la ONU. Tras el encuentro, el jefe del ejecutivo británico ratificó que su administración defenderá firmemente el derecho a la autodeterminación de los isleños y el control británico sobre el archipiélago.
El proyecto Sea Lion: el detonante del conflicto.
El origen del reciente endurecimiento en la relación bilateral radica en el avance de las operaciones en el yacimiento hidrocarburífero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
El emprendimiento está bajo el control de un consorcio internacional integrado por:
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Navitas Petroleum (compañía israelí con el 65% de participación).
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Rockhopper Exploration (firma británica con el 35% restante).
El plan de explotación prevé la extracción primaria de crudo hacia el año 2028. Ante este avance unilateral, el Gobierno argentino aplicó sanciones administrativas y recurrió a la instancia de un arbitraje internacional para objetar la explotación de recursos en áreas bajo disputa de soberanía.
La agenda bilateral entre Buenos Aires y Washington.
En medio de este escenario diplomático, la relación entre la Casa Blanca y la Casa Rosada mantendrá un hito clave a fin de año. Se confirmó que el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, visitará la Argentina en el mes de noviembre para mantener un encuentro bilateral con el presidente Javier Milei, en una señal de fortalecimiento de los vínculos estratégicos entre ambas naciones.
Redacción: Nova Comunicaciones.


