Por : Juan Ignacio Weimberg.
Know how to win.
Escribo estas líneas al abrigo de un día nublado, tratando de reflexionar sobre los hechos que acontecieran recientemente en las elecciones del 22 de octubre pasado.
Quedaron atrás las impugnaciones, el abrazo profundo en la victoria, los festejos, y sensación de estar en una encrucijada de la historia.
Nada más ni nada menos que 36 años de un mismo signo político que gobernó la ciudad de Gualeguaychú, se quebró ante un candidato inesperado, emocional, cercano, carismático. A lo largo de la campaña pude observar el llanto y la emoción de mucha gente, que acompaño las ideas que se transmitieron. Fueron llantos en calles sin luz, en medio del barro, embebidos de soledad, de angustia de falta de futuro, lagrimas que rodaron en el pecho de muchos.
Esta situación urgente transida de dolor, surgida en la tristeza, nos hizo juramentarnos que nada sería igual, porque no es solo ganar después de tanta espera, sino SABER GANAR.
Saber ganar, implica un esfuerzo por vaciarnos de todos los agravios, de todas las chicanas, de todas las angustias, para comenzar a trabajar para poner el lema que debe cohesionarnos “Primero Gualeguaychú” ante cualquier diferencia.
Saber ganar, implica una apuesta para dejar las luchas de facciones y pensar en ideas que muchos han sembrado en la ciudad y se encuentran escondidas en los recovecos de la historia.
Saber ganar, es dejar de hacer lo mismo que nos ha conducido a este callejón lleno de desencuentros. Mañana será tarde si hoy no fomentamos la cultura del encuentro, que conlleva a tratar de no matar la ideología, sino asumirla, para generar una nueva propuesta superadora de la anterior en una dialéctica de lo impensado.
Saber ganar se traduce en saber dialogar y tener en cuenta que las ideas que diremos se vierten en un estado social de desesperación, de falta de sentido, en el que la única libertad que se ejerce es la libertad entendida como fuga, como evasión, sobre todo en los más jóvenes que no quieren seguir viviendo aquí.
No está mal ganar de vez en cuando, pero ganar no significa ser mejores, sino un significa un nuevo comienzo, un nuevo amanecer, sentir que aún hay esperanza para nuestros hijos, representa un desafío de transformar lágrimas en sonrisas, ausencias en esperanza, restaurar lo perdido, encontrar lo robado.
El tiempo cual tirano se nos pasa, empezamos a caminar, sin pretensiones de ser únicos, por eso dejamos la mano tendida, para todos los que deseen acompañarnos.
Naturalmente debemos aceptar que el poder que nos otorgó el ciudadano Gualeguaychense debe serle restituido en instituciones que perduren en el tiempo, y no se agoten con el pasar de una gestión.
También, saber ganar, es entender que el poder que se ganó debe estar alejado de todos los vicios que están ínsitos en su ejercicio, el afán por dominar, de controlar todo, vallando el camino a la emancipación.
Queremos construir un camino que sea la condición de posibilidad de la realización del ser humano, la construcción, ” a la condición de abrir puertas a una vida más digna, más plena.”


