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Vuelos directos y traslado de la embajada a Jerusalem marcan un giro histórico en las relaciones entre Argentina e Israel

Vuelos directos y traslado de la embajada a Jerusalem marcan un giro histórico en las relaciones entre Argentina e Israel

 La relación entre el presidente Javier Milei, la comunidad judía argentina —representada institucionalmente por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA)— y el Estado de Israel atraviesa uno de los momentos más sólidos y significativos de las últimas décadas.

No se trata únicamente de afinidades políticas o gestos simbólicos. El vínculo actual se sustenta en una visión compartida basada en la defensa de la democracia, la libertad y una postura firme frente al antisemitismo.

Desde el inicio de su mandato, Milei ha expresado de manera reiterada su respaldo a la comunidad judía en Argentina, destacando su aporte histórico, cultural y social al país. Ese respaldo también se refleja en una relación institucional fluida y respetuosa con la DAIA, organismo que actúa como representación política de la comunidad judía argentina y que cumple un rol central en la defensa de derechos, la promoción de la convivencia y la lucha contra toda forma de discriminación.

Hitos históricos en la relación bilateral.

Este fortalecimiento del vínculo se vio recientemente consolidado por dos decisiones que marcan un punto de inflexión en las relaciones entre Argentina e Israel.

Por un lado, la puesta en marcha de vuelos directos entre Buenos Aires y Tel Aviv —una iniciativa largamente esperada— representa un avance concreto en materia de conectividad. Esta medida no solo facilita el turismo y el intercambio comercial, sino que también profundiza los lazos culturales, familiares y comunitarios entre dos sociedades que mantienen una relación histórica estrecha.

Por otro lado, la decisión del gobierno argentino de trasladar su embajada en Israel a Jerusalén, prevista para abril, constituye un paso político de alto impacto internacional. La medida reafirma el alineamiento diplomático de la Argentina con Israel y envía una señal clara respecto de su posicionamiento en el escenario global.

El traslado de la sede diplomática implica un reconocimiento explícito de Jerusalén como capital israelí y consolida una línea de política exterior que busca coherencia entre principios y acciones. Para el oficialismo, se trata de una definición basada en valores y en el respaldo al derecho de Israel a vivir en paz y seguridad.

En este contexto, la relación bilateral no solo se fortalece en términos diplomáticos, sino también en el plano estratégico, económico y cultural. Los recientes avances sugieren que Argentina e Israel están ingresando en una nueva etapa de cooperación más estrecha y de mayor sintonía política que en años anteriores.

*Presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA)

Editorial publicado por The Jerusalem Post.

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