Alive, with a salary of $1,800,000, since December 20 he does not appear by the IAFAS.
Mientras, el Gobierno le paga, con el dinero de la todos los entrerrianos, un piso en un caro edificio de calle Córdoba de Paraná (el mismo edificio donde vive Urribarri), el cual , obviamente, casi no habita. Hace 40 días pasó por la oficina solo para llevarse su millonario sueldo, más el aguinaldo, viáticos, gastos de representación, traslados en avión, etc.
Tal como es su costumbre, según los mentideros del organismo, el presidente del Instituto recaudador para la ayuda social entrerriana no pisa su oficina hace 40 días
El presidente del Instituto de Ayuda Financiera a la Acción Social de la provincia de Entre Ríos, Silvio Orestes Vivas, pasó por última vez por su oficina de calle 25 de mayo el 20 de diciembre del año pasado. Vivas no aparece por el organismo donde los empleados, que no pudieron irse de vacaciones preguntan a diario si “¿vino Silvio hoy?”.
Vivas pareciera ser que ya los tiene acostumbrados a irse por muchos días, y aparecer de incógnito en lugares lejanos como Canadá, país que anhelaba conocer desde hace tiempo; o en unas lindas vacaciones familiares en España, siempre con una buena cantidad de dólares disponibles; o en lujosos rincones lejanos de nuestro país. Acostumbrado a irse sigilosamente y en silencio.
¿Será que ha aumentado la eficiencia en la conducción del IAFAS que ya no aparece una vez por semana, sino que se aleja por más de un mes? ¿O es que no quiere escuchar los reclamos de los trabajadores? Son muchos los empleados reclaman que en sus oficinas no tienen ni ventilador para aliviarse de las altas temperaturas de este verano sofocante, y nadie se hace cargo del reclamo.
Mientras, a Vivas el Gobierno le paga, con el dinero de la todos los entrerrianos, un piso en un caro edificio de calle Córdoba de Paraná (el mismo edificio en el que vive Urribarri), donde, obviamente, casi no habita. Hace un mes pasó por la oficina solo para llevarse su sueldo que supera 1.800.000 pesos, más el aguinaldo, viáticos, gastos de representación, traslados en avión, etc.
Casi 40 días sin aparecer por “su lugar de trabajo”. Los empleados del IAFAS comentan que la última vez que pudieron verle la cara, aunque sea como una ráfaga, fue en el video de la onerosa fiesta de cumpleaños de su pareja.
Vivas vive de viaje y de fiesta, ya ni por semana ni por mes aparece por su despacho, y sigue gozando de ingresos de privilegio para administrar los magros ingresos que dejan los empresarios del juego para la ayuda social en Entre Ríos, delatando un Estado prebendario a quien les abre canillas de dinero solo para algunos «privilegiados».