Entramos en el último mes del año 2022 y cada vez más los argentinos pierden la ilusión de poder tener la heladera llena.
Célebres palabras del actual Presidente Alberto Fernández durante la campaña política que dijo “les prometo que los argentinos tendrán la heladera llena”.
Muchos dicen por ahí que tienen la heladera llena de hielo, sabia estrategia del gobierno ya que estamos en temporada de calor extremo.
En este sentido la inflación es galopante, extraordinaria e insoportable a la hora de ir al Supermercado, carnicería o comprar o pagar algún servicio.
Para comenzar bien el último mes del año 2022 volvió a aumentar el precio de los combustibles, se esperan más subas.
Mientras tanto seguimos disfrutando de Qatar, mirando la telenovela de Cristina y escuchando a toda la casta política paseándose entre los pasillos de los canales capitalinos, explicando la solución y dando cátedras de como bajar la inflación.
Sin embargo, los hechos hablan más que las simples palabras, han multiplicado a los pobres, han llenado de papelitos de colores el mercado financiero y no saben lidiar contra la inflación.
Ahora bien, ya que dimos un panorama en general tenemos que mirar puertas adentro en Gualeguaychú.
Para sorpresa de la gente el precio de la carne volvió a aumentar, el kilo de asado se está vendiendo a unos 1.500 pesos y de vacío a unos 1.600 y nadie dijo nada.
Además no existen controles de precios, el consumidor por más que camine las calles buscando precios accesibles, no los encuentra, solo encuentra la mercadería remarcada, siempre en alza.
Lastimosamente al término del Mundial de Qatar más argentinos seguirán siendo pobres, pero con la esperanza de tener la heladera llena.
“No es todo negativo”, tenemos que acostúmbranos a padecer, sufrir y comer polenta… ha, lo más importante es vacacionar con la pelopincho en el fondo de casa.
Vuelvo a repetir, aunque se desvanezca la ilusión de tener la heladera llena, siempre habrá un día muy especial en nuestras vidas, cuando entremos en el cuarto oscuro y aprendamos a votar con el sentido común.
El pueblo tiene la decisión de continuar indigente, o de poder cambiar.