2-1 en el Nuevo Gasómetro
Con un gol de Barrientos en el cierre, el equipo de Guede consiguió el merecido y sufrido triunfo. El visitante lo ganaba desde el arranque con gol de Busse y Ortigoza, a 15 del final, puso el empate transitorio de penal. El Ciclón, que venía de golear a Boca, volvió a festejar ante su público y se ilusiona a futuro.

No jugó tan bien como ante Boca. No lució tan sólido en defensa y volvió a mostrar desequilibrio. Pero siempre lo quiso ganar San Lorenzo. Siempre buscó un poco más. Sumó gente en ataque. Cambió la manera de ir a buscarlo, se potenció con las modificaciones de Guede y consiguió en la última bola y con un Pablo Barrientos que vuelve a ser aquel Pitu de los inicios, un triunfo tan merecido como agónico. Así será el San Lorenzo de Guede. Guste a quien le guste.




